Editor: Carlos Petroni
© Publicaciones Octubre
Izquierda Info - Por la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas - OIR
Bienvenido a Izquierda Info


Quienes estan leyendo en este momento
Actualmente hay 21 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí


Los últimos tweets de Izquierda Punto Info

IZQUIERDA PUNTO INFO ahora tambien en Facebook

Izquierda Punto Info

Promote Your Page Too

Para contacto con el editor en Facebook
Carlos Petroni

Create Your Badge




Búsqueda en
Búsqueda en WWW

Lea estos libros Online - Editorial Octubre


En formato pdf


Salió la Revista de Izquierda Internacional, Año 2, Número 2, vea el contenido y leela también online

Salió el primer número de la Revista de Izquierda Internacional, vea el contenido y leela también online



Juicio y Castigo de la Triple A
Juicio y Castigo a la Triple A

Promote Your Page Too

Noticias destacadas


Noticias en su mail
Noticias en su mail

Los temas a fondo



Búsqueda en
Búsqueda en WWW

Los favoritos y los más populares

Bolivia:
Está probado: No es posible avanzar en consenso con la burguesía o utilizando sus instituciones
por Sebastián Robles


Palestina:
Se Busca Organización Palestina Revolucionaria, Laica y Socialista
Por Leon Perez


Peru:
¿Puede la Verdadera Izquierda Peruana Ponerse de Pie?
por Sebastián Robles
El fin del Imperio Americano
¿Síntomas de Desintegración de EEUU?

Argentina:
Cómo y porqué el PO disuelve el PO
• Altamira no tiene idea de las diferencias entre frente único y partido
Por Carlos Petroni


¿Qué fué el Cordobazo?

Aquella Hebe, esta Hebe. Aquella Guerrilla, Este Gobierno


Languages
Selecciona Idioma de la Interfaz:


Además



El tiempo en Buenos Aires: ¿Adónde vamos?
Clickee aqui para el pronostico de Buenos Aires, Argentina

Mapas de Google de Argentina
Buenos Aires
http://maps.google.com.ar/


Escuchar Online

QRock

Viejos Tiempos

Serrat

musica youtube


marxismoPor la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas - OIR

Por la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas

Por Organización de Izquierda Revolucionaria (OIR)

Lenin: “Por autodeterminación de las naciones se entiende su separación estatal de las colectividades de otra nación, se entiende la formación de un Estado nacional independiente.”

El derecho a la Autodeterminación de las Naciones y Pueblos Oprimidos es uno de los basamentos del llamado leninismo, junto a La Teoría del Partido y la Internacional Revolucionaria, La Teoría del Estado y el tipo de poder y La Dialéctica entre Programa y Movilización de Masas.

El derecho a la autodeterminación es esencial a la estrategia revolucionaria y en casi todas las revoluciones que se dieron y se seguirán dando bajo el capitalismo han ocupado un lugar prominente, a veces por las direcciones que levantaron este derecho en forma inclaudicable o, por la negativa, cuando esas direcciones negaron esos derechos inalienables llevaron a las revoluciones a la derrota.

Cuando los revolucionarios han fallado en luchar infatigablemente por las nacionalidades y pueblos oprimidos, el imperialismo y la reacción se han apoderado de esas consignas y deseos para usarlos contra la revolución obrera y socialista.

A titulo de simples ejemplos que no intentan agotar la lista de procesos revolucionarios donde esta política tuvo una importancia fundamental se mencionaran los siguientes acontecimientos históricos:

En la Revolución Rusa cobro una importancia capital. Sin esa política no hubiera sido posible la victoria contra el zarismo, la burguesía rusa, las potencias imperialistas europeas y las direcciones reformistas del tipo de los Mencheviques.

En la Revolución China fue la articulación de las naciones y etnias lo que produjo primero la resistencia a la invasión japonesa y luego al desenlace de la Revolución en 1949.

En la Revolución Mexicana fue primero la cuestión de la autodeterminación, junto a la agraria –que se le haya íntimamente ligada– , que desato la movilización de los ejércitos revolucionarios de Villa y Zapata y luego, en los años `20 y ‘30 la negación de estos derechos dio, por la negativa, el surgimiento de la dictadura institucional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante 50 años.

La sublevación Zapatista de 1994 puso nuevamente en el candelero la cuestión nacional en relación a los pueblos originarios y aunque los Zapatistas se recluyeron en las junglas como parte de un acuerdo con el gobierno, la causa prendió rápidamente en vastas regiones del país.

Durante la Revolución Nicaragüense, la miopía y negativa del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que se opuso a los derechos nacionales, lingüísticos y de autonomía de Mizquitos, Negros y otras nacionalidades y etnias de la Costa Atlántica, tuvo efectos desastrosos para la Revolución al empujar a estos grupos hacia la contrarrevolución.

Es necesario aquí hacer una rápida reivindicación de los trotskistas de la Brigada Simón Bolívar que apoyaron a los grupos oprimidos de la Costa Atlántica y que fue esta política lo que precipito la represión contra ellos del gobierno Sandinista.

En la vieja Unión Soviética y en China, las direcciones estalinistas fueron progresivamente oponiéndose a los derechos nacionales y a la autodeterminación y construyeron regimenes que se convirtieron no solo en burocráticos en relación al poder obrero, sino en verdaderas “cárceles de naciones.”

El cercenamiento rotundo de estos derechos por parte de las direcciones influenciadas por el estalinismo en África fueron la causante de desintegraciones nacionales y guerras civiles en países como Yemen, Etiopia (en relación a Eritrea), o la balcanización extrema de países como en Somalia.

A partir de la recomposición de la población originaria en América Latina, la cuestión nacional comenzó a cumplir un papel importantísimo en el desarrollo del movimiento de masas y en los procesos de rebelión y revolución.

En México, Perú, Bolivia, Colombia, Paraguay, Ecuador, todos los países de Centroamérica, en todo proceso que tomo un giro hacia el ascenso, la cuestión de la autodeterminación de naciones y pueblos tomo caracteres fundamentales.

Todo proceso de revolución obrera y socialista que no ponga en la lista prioritaria las consignas de la cuestión nacional es impensable o estará condenado al fracaso.

La recomposición demográfica de los pueblos originarios y las tendencias hacia las demandas crecientes a la autodeterminación (que toma muchas formas diversas como los derechos de reconocimiento, de autonomía, el derecho de mayoría, el reconocimiento cultural de lengua y cultura, las contradicciones religiosas, etc.) se van convirtiendo en centrales.

Incluso en países en que la colonización fue mucho mas “eficiente” en la masacre de los pueblos originarios como en Chile (donde crecen las demandas del pueblo Mapuche) o en la misma Argentina donde en el Norte y Sur del país crecen los grupos étnicos y nacionales con diversas demandas de autodeterminación.

En Brasil y otros países, aunque también retrasados en el tratamiento de esta cuestión, esas demandas están creciendo en importancia.

La cuestión nacional no se limita, como algunos pudieran pensar, a los países oprimidos o subdesarrollados. En los propios países imperialistas hay una miríada de demandas por la autodeterminación de naciones y pueblos que toma diversas formas.

En Gran Bretaña, o Reino Unido, existen vastos movimientos en relación a esto. Tal es el caso de Escocia y Wales (Gales), en donde no solo se lucha por el reconocimiento lingüístico y cultural, sino también por formas de independencia o autonomía.

Ni hablemos de las colonias inglesas del Norte de Irlanda.

En España, la lucha de la nacionalidad Vasca o la Catalana, que ya han impuesto la utilización de sus propios idiomas y cierto grado de autonomía, no son los únicos conflictos de esta naturaleza. Andaluces y Gallegos también tienen aspiraciones nacionales contra el Estado Español.

En Estados Unidos, surgido del emparche de diferentes regiones colonizadas previamente por otros imperialismos o anexadas por el imperialismo norteamericano existen grandes y potenciales fuentes de lucha nacional: las de los Negros y Latinos son las más conocidas y serán centrales, en su resolución, al proceso revolucionario.

No se agotan allí: Existen demandas de autonomía o incluso de separación en minorías de habla francesa en el sur o del pueblo Hawaiano; ni hablar de las demandas de independencia de Puerto Rico o las demandas cada día mayores de las naciones originarias, que comienzan a reagruparse y a reconstituirse, o del pueblo Lapon en Alaska.

Esta lista podría extenderse por páginas y páginas, abarcando gran parte del mundo. Se comprenderá entonces la importancia central de la cuestión nacional y de las consignas de autodeterminación de naciones y pueblos oprimidos. Y en aquellos pocos que, por su homogeneidad no se vean directamente afectados, lo serán en forma indirecta. La creciente ola de inmigración de Este a Oeste y del Sur Hacia el Norte se encarga paulatinamente de ello.

La Argentina, como hemos dicho mas arriba no es una excepción. Además de los pueblos originarios tiene en su seno millones de trabajadores de Chile, Paraguay, Bolivia que además de estar entre los segmentos mas superexplotados de nuestra clase obrera, están motivados por la cuestión nacional en sus propios países. Es un mal presagio que la mayoría de la izquierda le haya prestado atención a estos fenómenos solo de manera superficial)

Dialécticamente, las cuestiones de la autodeterminación de las naciones y pueblos oprimidos como derecho, se liga en el programa revolucionario a las cuestiones de la aristocracia obrera y la de la liberación nacional del imperialismo.

La aristocracia obrera, como ya hemos explicado al referirnos al tema en otro documento, es un potencial aliado y base social para la opresión de otros trabajadores, incluyendo los de las colonias y semicolonias y las de aquellos pueblos y grupos étnicos residentes en la metrópolis imperialista o incluso en las que no lo son.

Ningún trabajador será libre hasta que las nacionalidades oprimidas y los pueblos explotados con los que conviven, así como las etnias, lo sean. Tampoco lo serán en la medida que no se deshagan del yugo imperialista en sus países.

El derecho a la autodeterminación de las naciones es inicialmente una consigna de carácter democrática que, en la medida que se vuelve crítica en el desarrollo revolucionario se transforma en transicional.

Los marxistas revolucionarios la levantamos porque empalma con las necesidades de los pueblos o naciones oprimidas que luchan por su liberación o independencia nacional, su autonomía, sus derechos culturales y lingüísticos, económicos, con toda expresión de su existencia.

Aquí no estamos hablando, por supuesto, del derecho a la autodeterminación de los “pueblos” o comunidades de ricos que aprovechando su supremacía en regiones de alta productividad, tergiversan la causa de la autonomía y la autodeterminación no a favor de la nación o pueblo oprimido, sino a favor de los privilegios de clase de la burguesía que quieren separarse de los sectores pobres de sus países para no repartir migajas, como es el caso en Santa Cruz de las Sierra, en donde su burguesía regional intenta independizarse del resto de Bolivia.

Esta es una maniobra clasista y reaccionaria de la oligarquía y la burguesía Cruceña que va precisamente contra el derecho de la autodeterminación de los pueblos originarios de Bolivia y en defensa de sus intereses de clase, que incluso la enfrenta con los pueblos originarios de su propia región, sin mencionar del resto del país. Esto nada tiene que ver con la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas.

El hecho de separar pueblos o naciones tiene que ver con el estado de desarrollo capitalista del país. Así, cuanto más desarrollado y democrático sea el mismo, es probable que pueblo y nación confluyan en una misma cosa en un proceso de integración. El Estado Nacional es por ello lo típico, lo “normal”. Pero no es una regla lo cual se demuestra claramente en casos como el de Escocia o el País Vasco.

Las naciones, el estado y su ejército fueron creados para delimitar el comercio con otras naciones, y así generar mecanismos de dominación para la consolidación de las burguesías, y crear las condiciones para el proceso de acumulación originaria y su búsqueda de ganancias a costa del resto de las poblaciones.

Para poder acumular capital, la creación de los Estados Nacionales que garanticen a través de leyes burguesas la explotación y la defensa de la propiedad privada de los medios de producción fue y es requisito indispensable del capitalismo. Ello no solo implica dominar social y políticamente al resto de las clases no burguesas, sino atrapar en el marco de “su” estado nacional a nacionalidades y pueblos, obligándolos a suplirlos de mano de obra, generalmente mas barata.

La cuestión de la autodeterminación de las naciones y pueblos resulta estratégica para los marxistas. Entender y acompañar la lucha de los pueblos coloniales o semicoloniales por su independencia, liberación, supervivencia, etc., o de las nacionalidades y/o etnias oprimidas dentro de los países imperialistas, o dentro de los mismos países coloniales o semicoloniales, es parte de las tareas de los revolucionarios y no son de ninguna manera independientes ni antagónicas a las tareas de la revolución socialista, totalmente lo opuesto, son instrumentales para tal fin y parte del mismo proceso.

Toda lucha de pueblos, naciones, etnias por la autodeterminación, es decir el derecho de separarse si así lo desean, son legitimas y debemos defenderlas como marxistas, en todo caso ofreciendo a los oprimidos una federación u otras formas de asociación en el marco de la revolución socialista pero preservando su cultura, defendiendo su igualdad, sus propios órganos de poder.

Es decir, no estamos obligados, si se observan consecuencias negativas para el conjunto del proletariado y la revolución de un país o región a estar de acuerdo, pero en todo caso estamos obligados a respetar o defender, con las armas en la mano si es necesario, el derecho a la autodeterminación. Solo en ese marco podremos levantar consignas alternativas a la separación como una federación, confederación, etc.

El hecho de evitar la palabra nación implica desconocer a sus habitantes como pueblo, con su idioma, su forma de comunicación y sus indiosincracias, con su derecho a dejar de ser oprimidos.

Que existan naciones implica que hubo un avance en el desarrollo de la humanidad, porque negar que el capitalismo en sus inicios fue progresivo es negar la historia. El Estado nacional es el que ofreció las condiciones más favorables para el desarrollo del capitalismo. En el marco de la revolución obrera y socialista esas mismas fronteras se transforman en obstáculos.

Es claro que los marxistas creemos en la revolución mundial y estamos en contra del “socialismo en un solo país”, siendo el internacionalismo revolucionario la forma de superar las fronteras nacionales, pero no desconocemos que el sentimiento y la lucha antiimperialista implica el derecho de los trabajadores de los países coloniales y semi coloniales de dar la pelea por la liberación del yugo imperialista.

En muchos izquierdistas, el temor de quedar atados al estalinismo y al chovinismo les impide ver lo progresivo que puede tener el devenir de éste proceso, y éste miedo los paraliza al punto de no tener en cuenta la historia pasada de la lucha de clases.

Por las razones particulares de la explotación, muchas burguesías coloniales y semicoloniales; así como sectores privilegiados, burgueses, castas o estratos de las etnias, pueblos o naciones oprimidas se han visto obligadas, por la presión liquidadora del imperialismo a veces, o por la movilización de los pueblos, a participar y a veces a “encabezar” la lucha por la autodeterminación o la causa de la liberación nacional.

En Nicaragua, en El Salvador, en Cuba, en China, etc., se dieron revoluciones al profundizarse estos procesos, con una dirección pequeña burguesa pero con el apoyo de las masas antiimperialistas y participación de la burguesía nacional.

Asusta sobremanera a muchos izquierdistas la idea de realizar unidad de acción con las burguesías nacionales en contra de los capitalistas imperiales, llegando incluso a equiparar a ambas, lo cual es considerado como un error teórico y práctico muy importante que puede llevar a evitar el proceso de organización de las masas o a regalarle la dirección de un proceso revolucionario de carácter democrático inicial a la pequeña burguesía o incluso a la burguesía, dejando un vacío, que la burguesía utilizara demagógicamente para atraer hacia si a las masas.

Resulta que temiendo el nacionalismo de la burguesía de las naciones oprimidas y no actuando en dicho proceso de independencia nacional, de autodeterminación y de autonomía; favorecemos no solo a que la burguesía nacional se fortalezca como dirección única, si no que también beneficiamos el nacionalismo ultra reaccionario de los países imperialistas en la lucha por dominar otras naciones o pueblos oprimidos.

En definitiva, también debilitamos con esto la lucha antiimperialista y por la autodeterminación ya que la burguesía avanzara inevitablemente solo hasta el punto de ser amenazada su integridad ya sea por amenaza imperial o por el desarrollo de las masas de su propia nación o bien, hasta que haya logrado un acuerdo mas o menos satisfactorio con el imperialismo las cuales son, desde un principio, siempre las intenciones de la burguesía nacional.

La autodeterminación en los procesos revolucionarios es una consigna de transición, una consigna democrática que permite la organización de los trabajadores con un objetivo claro, como plantea Lenin: “(…) la autodeterminación política, la independencia estatal, la formación de un Estado nacional” pero que es casi imposible de lograr sin un proceso revolucionario y al que la burguesía, claro esta, le dará solo un apoyo limitado; estando en manos del proletariado revolucionario el llevarlo a cabo hasta sus ultimas consecuencias.

Esta consigna no se levanta en forma aislada de la realidad o de los procesos, sino que tiene asidero solo en ocasiones donde haya movimientos democráticos de liberación nacional o por la autodeterminación.

En la historia hubo dirigentes revolucionarios como Rosa Luxemburgo que plantearon que al apoyar el derecho a la separación de las naciones oprimidas de las opresoras, se apoya al nacionalismo burgués de las naciones oprimidas. Lenin respondía a tales acusaciones de la siguiente manera:

“Por cuanto la burguesía de una nación oprimida lucha contra la opresora, nosotros estamos siempre, en todos los casos y con más decisión que nadie, a favor, ya que somos los enemigos más intrépidos y consecuentes de la opresión. Por cuanto la burguesía de la nación oprimida está a favor de su nacionalismo burgués, nosotros estamos en contra. Lucha contra los privilegios y violencias de la nación opresora y ninguna tolerancia con el afán de privilegios de la nación oprimida.”

“(…). En todo nacionalismo burgués de una nación oprimida hay un contenido democrático general contra la opresión, y a este contenido le prestamos un apoyo incondicional, apartando rigurosamente la tendencia al exclusivismo nacional, luchando contra la tendencia del burgués polaco a oprimir al hebreo, etc., etc.”

En la lucha de clases, la dialéctica es condición para el desarrollo triunfante del movimiento obrero, es por ello que mientras se lucha contra los países opresores por el derecho de los pueblos y naciones a darse sus propias formas de gobierno, también se debe luchar contra todos los nacionalismos de las naciones desarrolladas como reaccionario y levantar la alternativa de la revolución socialista y el poder obrero frente al nacionalismo de las burguesías de las naciones opresoras, propugnando la igualdad de todas las naciones y la desaparición de la explotación de los trabajadores por los patrones.

Hay momentos que son cruciales para el desarrollo o no de la lucha y la organización del movimiento de masas y uno de estos es cuando enfrenta al imperialismo.

En esa guerra hay etapas y eso nadie lo puede negar. No es a esas etapas a las que se opone el trotskismo en el ciclo revolucionario. Hay procesos de avance, de retroceso, derrotas, triunfos, derrotas históricas y triunfos históricos. En estos procesos es que el movimiento de masas avanza o no en su conciencia y organización. Es ahí donde debemos estar para llevar la lucha antiimperialista a su victoria, transformándola en anticapitalista.

Donde no hay etapas es en la lucha por el poder. No fogoneamos ni compartimos el poder con la burguesía, porque ella es incapaz de luchar hasta el final por las misma consignas democráticas que le dieron su origen, esa es la diferencia antagónica de clase que tenemos con ellos y una de las diferencias centrales con el Estalinismo.

No hay etapas en los procesos revolucionarios como plantea el estalinismo, donde primero deben gobernar los burgueses y cumplir con las tareas democráticas que les corresponden, sino que esas tareas solo serán cumplidas por la revolución obrera, donde los revolucionarios las integraran al programa del proletariado.

Dejamos en claro que los acuerdos momentáneos y coyunturales con la burguesía nacional son solamente de Unidad de Acción contra el imperialismo, por cuestiones democráticas. No hay otro tipo de acuerdo ni compromiso, ya que sabemos que no irán a fondo en su lucha por la independencia nacional porque comparten con el imperialismo la continuidad de la explotación de los trabajadores.

Por esto mientras se dan estas luchas por la independencia nacional, la burguesía corre el riesgo de que la lucha se profundice no solo contra los explotadores imperialistas si no también contra los burgueses nacionales por sus propias contradicciones. Y es por eso que harán lo posible para apoderarse de ella. Es nuestro deber ayudar al movimiento de masas a superar esa barrera.

Los revolucionarios de los países o naciones oprimidas tienen también en las burguesías nacionales sus enemigos naturales. Esto es así por tres razones. La primera es porque son parte del sistema de explotación capitalista, la segunda porque son explotadores y tercera, porque aun en aquellos casos que resista al imperialismo, la burguesía nacional sigue siendo parte de las clases dominantes.

El puente a superar y el llamado permanente es al apoyo de la clase obrera y su vanguardia en los países imperialistas, que ejercen opresión sobre el estado nacional dependiente.

Si los revolucionarios y la clase obrera tienen en claro que la unidad de acción por consignas democráticas y transicionales, como las de independencia nacional, los derechos democráticos de las naciones, etnias, el derecho a la autodeterminación con sectores burgueses y pequeñoburgueses en la expectativa que estos eventualmente capitularan en esa lucha y al mismo tiempo luchan por la unidad con el proletariado del país o nación opresora para lograr una alianza con el, habrán comprendido que esa unidad de acción promueve la movilización masiva contra la opresión imperialista al mismo tiempo que debilita la política de ponerle limites de las burguesías nacionales y al propio imperialismo.

Si los revolucionarios y la clase obrera tenemos en claro que la unidad de acción por consignas democráticas y transicionales, con sectores burgueses y pequeñoburgueses tales como las de independencia nacional, los derechos democráticos de las naciones y etnias, el derecho a la autodeterminación, etc., teniendo la expectativa que estos sectores eventualmente capitularan en esa lucha y, al mismo tiempo, luchamos por la unidad con el proletariado del país o nación opresora, habremos comprendido que esa unidad de acción promueve la movilización masiva contra la opresión imperialista, al mismo tiempo que debilita la política de ponerle limites de las burguesías nacionales y al propio imperialismo. ■


Vuelva a la página principal


 
Enlaces Relacionados
· Por la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas
·

Vuelva a la página principal
· Más Acerca de marxismo


Noticia más leída sobre marxismo:
¿Qué es el capitalismo?


Votos del Artículo
Puntuación Promedio: 3.88
votos: 9


Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Malo
Regular
Bueno
Muy Bueno
Excelente



Opciones

Versión Imprimible  Versión Imprimible

Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo