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NacionalesArgentina: Los “Caballos de Troya” del Kirchnerismo y la violencia anunciada

14 de octubre de 2011
Argentina: Los “Caballos de Troya” del Kirchnerismo y la violencia anunciada



En pocos días, CFK y su partido gobernante lograrán una cómoda victoria en las presidenciales. No todo es color de rosa en la economía: Brasil y China aprietan. Se abren las puertas de la ciudadela a los “Caballos de Troya” de aliados del presente y enemigos del futuro. De cómo una victoria puede ser pírrica y transformarse en violencia devoradora del poder desde adentro mismo de este. Las contradicciones insalvables de una coalición oficialista. La “guerra civil” que nos espera.

Por León Pérez

El 14 de agosto pasado hubo unas extrañas primarias, obligatorias y simultáneas de todos los partidos políticos de Argentina en donde se suponía que iban a elegir sus candidatos para la fórmula presidencial y de diputados nacionales, gobernadores y otros puestos que se disputarán en las elecciones generales del 23 de octubre.

Todos los partidos de derecha e izquierda presentaron una sola fórmula presidencial y, en general, lista única en todos los cargos a niveles provinciales y municipales (aunque en estos últimos, en algunos frentes, hubo internas más o menos verosímiles). No fue una primaria para nada. La Ley que dio origen a esta elección exigía que los partidos políticos movilizaran al menos el 1.5% del padrón electoral del país para calificar para las elecciones generales. O sea, unos 350.000 votantes.

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La idea era eliminar partidos que no llegaran a ese piso. Tres de las 10 fórmulas que participaron de las primarias quedaron así fuera de combate, incluyendo los centroizquierdistas del Movimiento Proyecto Sur.

Solo siete quedaron en pie para competir en Octubre, incluyendo los candidatos gubernamentales del Partido Justicialista / Frente para la Victoria, una fórmula de centro derecha moderada (el Frente Amplio Progresista), una de izquierda (formada por los partidos Obrero, Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista) y cuatro fórmulas de derecha, desde conservadoras a cercanas a la centro derecha.

Las listas del gobierno PJ/FPV obtuvieron un poco más del 50% de los votos, seguidos por un pelotón de cuatro fórmulas de la oposición de derecha que rondaron en el 10-12% cada una y la del Frente de Izquierda con el 2.5%. Dos en ascenso relativo (la de Binner y la de Rodríguez Saa y dos en caída libre: Duhalde y Alfonsín).

Estos resultados parecen predecir la inevitable re-elección de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) el 23 de octubre y una victoria arrasadora en todo el país, en todos los puestos de importancia. Parece que la estrategia era hacer de las elecciones de Octubre solo un trámite burocrático. Ahora, el conjunto de la oposición lucha para saber si meterá diputados y concejales, es decir legislativos, en suficiente número como para convertirse en algún tipo de oposición parlamentaria viable. Los únicos optimistas y con perspectivas, no de ganar, pero de lograr una representación que no tenían antes son el Frente Amplio Progresista (FAP) y la corriente de los Sanluiseños Rodríguez Saa.

CFK confía también en la relativa estabilidad de la economía nacional de Argentina basada fundamentalmente en los hasta hace poco crecientes precios de commodities de exportación agro ganadera (y la liquidación de los activos de hidrocarburos) y la creciente dependencia del país de los imperialismos emergentes de Brasil y China, mucho menos afectados por la crisis mundial que ha puesto de rodillas a los viejos imperialismos de EEUU y Europa, que pone al país sudamericano a la sombra de poderes que se venían librando, hasta el momento, de la crisis internacional.

Esto está cambiando. Brasil está enfriando su economía y amenaza con crear caos en las exportaciones Argentinas, su semicolonia preferida en el Mercosur. China se apresta a imponer una reducción en el precio internacional de la soja, promover el dumping de sus productos de valor agregado y ambos (China y Brasil) arremeten en la compra de activos agropecuarios, financieros e industriales en nuestro país a precios de remate.

Una coalición gobernante contradictoria y peligrosa

CFK gobierna sobre una coalición contradictoria, donde conviven elementos de extrema derecha y centroizquierdistas, intelectuales y burócratas sindicales temibles, de armas llevar; jóvenes que reviven como comedia los ideales setentistas y “señores feudales” de municipios que rodean a la capital del país y gobernadores de provincias, que gobiernan basados en el clientelismo político, el fraude y la represión; organizaciones de DDHH que convocan junto a viejos represores e incluso funcionarios de la vieja dictadura militar o heredados de los gobiernos neoliberales de los 90 a votar por la fórmula de CFK.

Esta coalición convive con un sector empresarial que se beneficia con las obras públicas y los favores del estado; una pequeña aristocracia obrera de un puñado de gremios privilegiados y una masa de pobres dependientes de la ayuda social estatal. Sin embargo, los empresarios K insisten en cobrar de la caja estatal pero fugan sus capitales al exterior.

A todos los aglutina la popularidad de CFK. Si ella no fuera candidata a presidente, la coalición sobre la que actúa como pegamento se desmembraría en varios partidos que lucharían entre sí encarnizadamente por el poder... y lo perderían.

CFK y su entorno más cercano comprenden estas contradicciones y tratan de navegar sobre ellas y limar sus bordes más ríspidos. Saben por experiencia y antecedentes históricos qué serias dificultades económicas o la ausencia por default de CFK desataría una guerra intestina para heredar el poder político y económico del país, en definitiva lo único que junta a actores tan dispares en un momento de la historia en que las personalidades de los candidatos priman sobre las estructuras partidarias.

La preocupación entonces del oficialismo es el 2015 y no el 2011. Allí interviene la propuesta del Ministro de la Corte Suprema, Zaffaroni, que propone una enmienda Constitucional para crear un régimen parlamentario con un Primer Ministro y un Presidente para renovar el mandato Kirchnerista dentro de cuatro años: CFK Primera Ministra, Boudou Presidente (o algún otro, como Scioli).

La Guadaña CFK y los peligros de la reacción

CFK hizo valer su popularidad para comenzar a homogeneizar su coalición en vista a asegurar su permanencia más allá de las elecciones de Octubre. Sabe que al día siguiente de su triunfo electoral corre el riesgo de transformarse en lo que los norteamericanos llaman “lame duck” (un político que pierde gran parte de su poder por no poder renovar su mandato o a la espera de su sucesión). Para heredarla, los distintos sectores de su coalición deben luchar por predominar o destruir a los otros.

CFK y sus partidarios más afines saben que la única alternativa a la homogeneización de su organización electoral sería la violencia, en todas sus manifestaciones. Los actores con los que trata son, en muchos casos, sumisos al momento del reparto de utilidades y violentos al momento de disputar esferas de poder.

Por eso, al momento de elaborar las listas de candidatos a gobernadores, intendentes, diputados y hasta concejales blandió la Guadaña K y exterminó a golpes y cortes a 250 candidatos a diputados nacionales y provinciales, y hasta concejales, de los intendentes del Conurbano, los caciques de la burocracia sindical y de los aliados algo díscolos que no supieron seguir órdenes al pie de la letra.

La Guadaña pasó cortando al ras en la Provincia de Buenos Aires, en la Capital del país y en la Provincia de Santa Fe. En el resto hizo las alianzas que lucirían inverosímiles en otros tiempos con lo más rancio de los Señores Feudales de las provincias.

Ambas tácticas, aplicadas al mismo tiempo, le permite a CFK posicionarse mucho mejor para las primarias y ahora para las presidenciales, en primer lugar porque los cortes de nombres de las boletas y su impacto social han disimulado las alianzas más reaccionarias en otros lados.

Al mismo tiempo, ambas decisiones, constituyen la primera salva de disparos de la guerra civil en el seno de la alianza gobernante que explotará a partir del 24 de octubre de este año, un día después de las elecciones máximas. Como se recordará, el propio Perón se vió ante los enfrentamientos más feroces después de su elección por abrumadora mayoría en 1973.

Haber sacado más del 50% de los votos sin contar, por ejemplo, con el apoyo de la burocracia sindical o los aliados desplazados o los castigados, y habiendo ubicado a miembros de su entorno en puestos electivos claves contra otros miembros de la llamada ortodoxia Peronista (llenó las listas con partidarios de La Cámpora, la agrupación juvenil orientada desde las sombras por el hijo de CFK, Máximo), solo exacerba los peligros del futuro.

Si CFK y su equipo creen que este método constituye algún tipo de “acción preventiva” para dislocar a Hugo Moyano (actual secretario general de la Confederación General del Trabajo – CGT) y sus potenciales aliados, tiene una concepción de la política que es la continuación de la guerra, superándola con la política... y la elección popular. Es justo al revés: con su política, CFK y el Kirchnerismo solo han desatado la continuación de la política por otros medios: la guerra. En esta alternativa, y como siempre, las elecciones son solo un fenómeno que se diluye rápidamente y sin importancia.

Los agraciados, los desplazados, los marginados...

En lugar de los desplazados, puso a unos 50 militantes de La Cámpora en posiciones clave de las listas de diputados nacionales y provinciales en los tres distritos – y algunos más en lugares lejanos como el Sur. De estos 50, más de la mitad tienen la elección asegurada y la otra mitad están en la zona gris de las posibilidades.

Otros cuarenta “Camporistas” serán concejales y hasta algunos aspiran a intendencias. Otra docena, o dos, de La Cámpora serán incorporados a las secretarías, ministerios y empresas del estado o en poder del estado para reemplazar allí a los electos o reforzar a los que queden en funciones.

A Scioli, un conservador que gobierna la Provincia de Buenos Aires, que constituye el 40% del padrón electoral del país, le puso el candidato a vice-Gobernador, Gabriel Mariotto, un académico de confianza de CFK y la punta de lanza en su proyecto de hegemonizar la prensa durante una década, pero dejó que el Gobernador posicionara a todos aquellos que incluía en su lista corta como potenciales candidatos a Vice en la lista de Diputados Nacionales por la Provincia de Buenos Aires.

Un intercambio. En el puesto número 11 de la Lista de Diputados hizo la única concesión a Hugo Moyano y la burocracia sindical poniendo al hijo de aquél, Facundo, con amplias posibilidades de ser electo.

En la Capital, la lista para Diputados Nacionales es un “Who is Who” del “trasvasamiento generacional” y la aplicación sistemática del “Test de la Lealtad” (no así la lista de legisladores capitalinos que es más “frentista”).

En Santa Fe lo mismo, con el agregado de tratar de apuntalar a los opositores como Perotti, que salió segundo en la interna y cuyos votantes todos temían que se fueran con Del Sel y el PRO (un candidato y un partido de la oposición burguesa de derecha).

En la podada sangrienta quedaron los cuerpos de partidarios de algunos intendentes del Conurbano (Cariglino, de Malvinas Argentinas, conocedor de antemano del paño, se mudó al Duhaldismo – otro de los sectores opositores al gobierno por derecha - y otros lo pensaron sin decidirse) y fueron fusilados políticamente más de una docena de partidarios de Hugo Moyano.

Los resultados electorales de las internas del 14 de agosto pusieron sordinas a todos los reclamos, quejas y rebeldías. No se puede disputar con la ganadora... por ahora.

A los intendentes del conurbano bonaerense (todos propietarios de aparatos locales) les quedó un poco más de la mitad de lo que esperaban, pero a Moyano le quedó exactamente un octavo de lo que realísticamente especulaba con conseguir. Los Barones del Conurbano rumiaron descontentos pero menos que los dirigentes de la CGT porque vieron en la perdida de Moyano una ganancia propia, por el momento, hasta que la situación se tense en el futuro.

Afuera de las listas de Diputados Nacionales quedaron dos aliados claves de Moyano y miembros de la dirección de la CGT: Juan Carlos Schmidt de Dragado y Balizamiento y Piumato, de Judiciales a quienes Don Hugo instruyó de renunciar a los puestos ofrecidos porque no iban a ser elegidos ni con la intervención del espíritu de Juan Domingo Perón: estaban en sexto lugar en Distritos donde, con suerte, saldrán electos 3 o cuatro diputados nacionales del oficialismo (Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Santa Fe).

Solo se salvó de la guadaña, como dijimos más arriba, el hijo menor de Moyano, Facundo, que fue aceptado en el puesto 11mo. de Diputados Nacionales por la Provincia de Buenos Aires. Este “premio consuelo” fue hecho de mala leche. Ahora Don Hugo tiene que responder a la acusación de sus pares de que “tanta genuflexión ante el gobierno era para sacar diputado... ¿a su hijo?”

También fueron guillotinadas las esperanzas del piquetero oficialista Luis D’Elía cuyo partido MILES, que es parte de la alianza oficialista, no tiene ni un solo puesto expectante. Zip, nada.

Al tope de la lista electoral de Octubre, como su compañero de fórmula, CFK eligió a Amado Boudou, el Ministro de Economía Vudu, otro generacional y venido del neo liberalismo pero al que todos consideran un “encantador de serpientes” más que un Peronista, que no sabe completa la marchita del movimiento histórico fundado en 1945.

Hugo Moyano y sus secuaces dicen estar contentos porque Boudou era, después de todo, su “pollo” para Jefe de Gobierno de la Ciudad. Es un saludo a la bandera. Saben perfectamente que el Ministro de Economía es tan confiable como meter la mano con los ojos vendados en la canasta de las víboras venenosas.

Estos cortes, recortes y mandobles le trajo a CFK un apreciable impulso de aprobación. Después de todo, “cortar por lo sano” y eliminar gran parte de los piantavotos de su lista electoral, y además gente resistida por sus propios partidarios, de lo peor de la política y el sindicalismo Peronista es, o podría haber sido, un soplo de aire fresco y renovador.

Es sin duda una aspiración de gran parte de la ciudadanía, particularmente la clase media y la juventud y un deseo íntimo, aunque inconfesado, de cuanto “progre” Kirchnerista que ha tenido que tragarse el sapo de sus “aliados estratégicos” que pasa por los estudios de televisión.

CFK confía que los votantes no adviertan que junto a estos mandobles en las listas de Buenos Aires y Capital persisten otras “alianzas estratégicas” tan deplorables como las debilitadas por la lapicera de Zannini.

Después de las primarias comenzó un reagrupamiento de la diáspora Peronista y de otrora aliados del Kirchnerismo. El sorprendente 50% de CFK en las primarias actuó como un imán y muchos de los díscolos de la derecha están hoy reingresando al “peronismo” Kirchnerista. Eso solo agrega contradicciones o reacomodamientos. La oposición podría empezar por casa una vez terminado el 23.

Sino fuera...

Todo parece marchar viento en popa para CFK y su “proyecto”... Sino fuera porque también en sus ambiciones electorales se reforzaron los lazos con Perotti, de la derecha Peronista, en Santa Fe como dijimos, con los gobernadores caciques como Insfram, Capitanich, Gloss, el propio Scioli de matriz Menemista y conservadora, Urtubey de Salta, y tantos otros, incluyendo al Ministro enemigo de los docentes y amigo de Pedrazza: Tomada.

Hasta último momento CFK quiso llegar a un acuerdo con De La Sota en Córdoba para las primarias que se vió fustrado por la debilidad del FPV en su provincia y prácticamente liquidó su pata “izquierda” en la Provincia de Buenos Aires, Sabatella, imponiéndole TODA la lista de Diputados Nacionales, incluyéndolo a Moyanito... y que retirara dos candidatos a intendentes porque allí estaban amenazados los aliados de CFK.

Sabatella queda así diciendo que es “diferente” a Scioli pero sin siquiera poder explicarlo.

De la Sota se impuso en su provincia en las elecciones para gobernador – que precedieron a las del 14 de Agosto - ubicándose como opositor al gobierno de CFK, solo para dar un giro de 180 grados, retirar su propia lista de diputados nacionales y pronunciarse por un acuerdo con CFK pocos días después de las Primarias.

A casi todos los Barones de los Municipios y a los señores feudales del interior les respetó los diputados provinciales, intendentes y concejales. O por lo menos en gran parte, siempre y cuando la apoyen como Presidenta y hablen bien de La Cámpora que no funciona en sus feudos o funcionan bajo su égida.

CFK juega al “progresismo” trucho Camporista en Pcia. de Buenos Aires y en la lista de Diputados Nacionales en Capital, y tan solo un poquito en algunas provincias, y a la derecha en el resto del país, pero se apoya en sus emisarios de derecha para sostener la concordia de su difícil coalición gobernante.

Con el valor agregado de aparecer públicamente como contrariando amargamente a los más desprestigiados frente a sus seguidores y gran parte del electorado: Moyano y D’Elía.

El gobernador Tucumano Capitanich, el último en reunirse con CFK antes de que ésta tomara sus decisiones, le habría dicho: “Apóyese en quienes tenemos poder territorial, despójese de aquellos piantavotos que odian los votantes, Moyano para empezar.” Ya Capitanich había llamado “piantavotos” al camionero públicamente.

La burocracia sindical “contraataca” o algo así...

Juan Carlos Schmidt y Julio Piumato, dos laderos de baja importancia crítica de Moyano renunciaron a sus candidaturas a Diputados Nacionales porque estaban en lugares imposibles de ser electos. Lanzaron algunas críticas públicas al ninguneo del Kirchnerismo en el poder, solo para llamarse a silencio poco después a la luz de los resultados electorales espectaculares de CFK en las primarias.

Omar Viviani, el burócrata de los Taxistas, otro de los del séquito Moyanista, afirmó que estaban todos “calientes” pero que en la confección de listas “con tantos sectores, era imposible satisfacer a todos.” Para las primarias, la burocracia sindical estuvo prácticamente ausente de la campaña, pero nadie se anotició del hecho.

Ninguno de estos aliados de Moyano dirige un sindicato estratégicamente importante, por tanto sus quejas pueden bien ser ignoradas. Sería lo mismo que se quejara el dirigente de Canillitas, Pliani, a quien sus afiliados casi cuelgan cuando Hugo Moyano ordenó el bloqueo del diario opositor Clarín un domingo, cuando para los canillitas es el anclaje de sus ventas ya que Clarín es el diario, por lejos, de mayor circulación en el país.

Recalde, el abogado de la CGT y otros “portavoces” del camionero salieron a tratar de bajar los decibeles un poco. Hugo Moyano, durante algunas semanas no abrió la boca sino era para decir que “apoya el modelo”. después, se sumó a las críticas. Para defender sus propios intereses, por la detención del Ferrocarrilero opositor Sobrero y ahora anda por allí diciendo que se aproximan tiempos difíciles. Difícil saber si se refiere a cuestiones sindicales o sus causas judiciales.

La burocracia sindical apretó al gobierno y al PJ por cargos y prebendas electorales. Realizaron dos actos masivos, uno en River con la asistencia de NK y CFK y otro en la 9 de Julio al que CFK no asistió, pero envió a todo su gabinete.

La temible Juventud Sindical Peronista (JSP) de Facundo Moyano y la CNSP (ese engendro Moyanista que quiere ser una nueva 62), realizaron más de cuarenta (como en 40) actos en 20 provincias.

En todos ellos, y en los medios, exigieron puestos, puestos, puestos... Querían el 33% de todas las candidaturas, después bajaron a 18 diputados nacionales, después a 12, después a 8 y finalmente lograron... 1, el hijo de Hugo, Facundo.

Los burócratas sindicales tienen un lenguaje de "queremos la representación de los trabajadores" identificando a los que traicionan, ellos, con los trabajadores de a pie. Cuando dicen "queremos cargos para el movimiento obrero" quieren decir "queremos puestos para nosotros."

La burocracia sindical no perdona, ni olvida. Ahora juran que no tiene mayor importancia y que de todos modos apoyan al “modelo”, insisten siempre en aclarar esto: No al gobierno, al modelo y se portarán como niños buenos hasta el 23 de octubre... si pueden.

Salvando las distancias, es lo mismo que hicieron en la campaña electoral de Héctor Cámpora en 1973. Se borraron y dejaron que la JP y la izquierda Peronista la hicieran. Después, vino la Masacre de Ezeiza y ahí empezó el verdadero contraataque que se continuó luego con la Triple A.

No hay razón para que no repitan sus tácticas ahora que su "enemigo interno" no es ni la sombra de aquellos que supieron enfrentarlos. Esta vez, sin embargo, deberán encontrar un López Rega dentro del gobierno o tirotearse desde afuera.

Todavía esta fresca la amenaza del paro nacional que hizo Moyano en marzo cuando se sentía acorralado por el exhorto Suizo y otras causas judiciales. Ese es el Modus Operandi de la burocracia y de eso no se regresa aunque se retroceda tácticamente.

La Alianza del 24 de Octubre se prepara

Moyano, si no va preso antes por los remedios truchos o no es defenestrado de una forma u otra de la CGT, aplicará el plan que ya está preparando desde ahora. Veremos si hay una celda en su futuro. De lo contrario, a prepararse. Seguirá dentro del “Proyecto” junto a sus aliados en la CGT, pero también junto a sus enemigos “Los Gordos”, que componen una serie de fuertes sindicatos como el de Comercio y Metalúrgicos y ahora se teme que burócratas opositores al gobierno como el “Momo” Venegas (de UATRE, el sindicato de los trabajadores rurales) peguen la vuelta.

En principio, Venegas quiere llegar a acuerdos con Moyano. Son, después de todo, viejos amigos desde los 70 donde compartieron sus ideas de extrema derecha y su militancia en la JSP, que por entonces funcionaba como satélite de la Triple A.

CFK tuvo la oportunidad de derrotarlo a Moyano sin disparar ni una munición en Marzo. Cuando Moyano amenazó con un paro nacional si se lo seguía “acosando”, CFK debería haber levantado el guante y aceptado el desafío.

Un paro nacional de los camioneros y la CGT para defender al “líder” no habría durado ni 24 horas y hubiera terminado con la expulsión de Don Hugo de la CGT y, tal vez, de su propio sindicato.

Simplemente, los trabajadores no se hubieran jugado mucho por tal premisa nefasta y criminal como hacer paro para que un dirigente corrupto no vaya preso. Moyano no es Sobrero ni sus causas judiciales están “armadas”.

CFK tendría que haber acompañado ese desafío con un soltarle la mano judicialmente al jefe de la CGT y dejar que los jueces avanzaran a toda máquina en las causas de los medicamentos truchos, los troqueles falsos, el lavado de dinero y en aquellas causas, como la de la Triple A, donde se lo menciona a él y a muchos de sus aliados.

En su lugar, CFK hizo lo posible por demorar el enfrentamiento, tirarlo hacia delante, negociar una salida decorosa para el líder de la CGT y se vengó luego, un poco, en la construcción de las listas de candidatos. Eso fue como tirarle sal en la herida a un tigre. Lo enfureció aun más, pero esa furia se expresa ahora en apoyo. Es uno de los Caballos de Troya dentro del “modelo”

Moyano planea unirse a los desplazados del Conurbano (más Caballos de Troya), movilizar a sus gremios y extender de los sindicatos a los territorios a la JSP de Facundo. Junto con eso, ya se han librado las órdenes y se trabaja hace meses en la legalización a nivel nacional de una fuerza política propia.

No descontamos una “unificación” del sindicalismo Moyanista y el que le responde al Momo Venegas y Luis Barrionuevo. Ni descontamos una tregua al camionero por parte de algunos de los “Gordos.” La única perspectiva contraria a esto sería que el brazo judicial se lo impidiera. Aun sin Moyano, la burocracia sindical en su conjunto, aunque lo haga en distintos frentes políticos, espera y se prepara para la confrontación.

Seguramente la Verde de ferroviarios será de la partida (por las dudas Moyano está preparando un golpe de estado en la Unión Ferroviaria que se halla acéfala por acción de la Justicia por el caso del asesinato de Mariano Ferreyra) a pesar de que Pedrazza y sus conmilitones ganaron desde la cárcel las últimas elecciones internas del gremio.

Moyano será así una de las cabezas, sino el ariete, de una alianza que comenzará a actuar al día siguiente de las presidenciales. Y si no es él, será otro. Porque la burocracia es una Hidra de cien cabezas y no alcanza con cortarle una, hay que demolerla. Eso es algo que CFK y el Kirchnerismo no están dispuestos a hacer. Como no están dispuestos a sacrificar a los Barones del conurbano o los gobernadores sátrapas. O al capitalismo senil de nuestro país.

Estos ahora múltiples “Caballos de Troya” del Kirchnerismo se encontrarán casi naturalmente con la derecha interna de los partidarios del gobierno y la derecha opositora Peronista que está volviendo al redil.

Felipe Solá, que fue Gobernador de la Pcia. de Buenos Aires en la primera época del Kirchnerismo, para volverse anti furioso, ahora ha dicho que cesa de ser opositor. Lo suyo no es mas que otro símbolo de los tiempos. No el único, partidarios de De Narváez, Duhalde y otros que se mantuvieron al margen están entrando en el proyecto o se aprestan a hacerlo después del 23.

Si gana CFK, el trabajo será desestabilizarla lo suficiente como para asegurarse cargos, secretarías y la sucesión... el 2015 no está tan lejos. Un trabajo de “ablandamiento a golpes” diría el amante del boxeo que es el camionero y sus potenciales socios. Pero todos trabajarían “desde adentro” del peronismo gobernante, no desde afuera. O tratarían.

No se trata ya de saber si CFK ganará las presidenciales, sino de por cuántos votos y si estos superaran históricamente los votos del propio Perón cuando fue candidato a Presidente. También esta por verse si impulsa la re-elección en el 2015 apoyándose en una reforma Constitucional que le dé continuidad... como Primera Ministra.

¿Cómo impactará y como reaccionarán los diversos y heterogéneos componentes del partido gobernante ante esa situación? ¿Cómo podrá el nuevo gobierno, que hasta ahora no tiene capacidad constitucional de re-elegirse en el 2015 mantener su hegemonía en el aparato político que gobierna, el Peronismo sin una reforma a la Carta Magna? ¿Cómo hará CFK para mantener unidos a “progresistas” de palabra, los Jóvenes K, la burocracia sindical, los “capitalistas amigos” pero también los otros que, por el momento, usan la relativa buena situación económica, los gobernadores e intendentes de derecha y a los que están volviendo a reunirse bajo sus regazo?

Una vez pasadas las elección, la guerra será más intensa al interior del PJ para dominar todas sus estructuras. Tal vez la cabeza visible de esa alianza sea Scioli (quien después de todo es lo suficientemente conservador y ha sido suficientemente humillado por el Kirchnerismo como para tomar revancha). Tal vez otro haga punta. O la burocracia sindical como dijimos, o los que resisten a Boudou como sucesor presidencial... o todos juntos y a la vez.

El músculo, sin embargo, en uno u otro caso, serán las patotas y el dinero de la burocracia sindical y los caciques del conurbano y las provincias. Esa alianza no reparará en métodos, ni esfuerzos. El poder es un gran aliciente para ellos. La impunidad que le dan los cargos electivos, un valor agregado. Hubo algunos botones de muestra en las primarias, pero casi insignificantes comparados con los que se vienen.

Los Caballos de Troya corren para esa estrategia con alguna ventaja. La Cámpora, los funcionarios K, los ministros y testaferros, los intelectuales que se suman a Carta Abierta y hasta los universitarios de sus agrupaciones... no tienen poder ni territorial ni son formaciones capacitadas para hacer frente al poder de fuego de la derecha. Son, como los define Facundo, Pablo y Hugo Moyano “perejiles.”

Si los “progres” del Kirchnerismo esperan algún tipo de refuerzo de los “Gordos” de la CGT, la UOCRA de Martínez, de Calo de Metalúrgicos o de los piqueteros del Evita están definitivamente en la luna.

D’Elía, Navarro, Pérsico y Depetris son la incógnita, pero las ataduras del dinero y los subsidios los mantendrán con los pies dentro del plato... por ahora. Siempre se han acostado donde da el sol y por las dudas todos ellos mantienen excelentes relaciones con los Moyano.

Si CFK y los Kirchneristas “puros” piensan combatir contra esta amenaza a fuerza de recitales de Fito Páez y León Gieco, o actos públicos de moderación, o concesiones a los capitalistas, de los imperios y de los otros, o con solicitadas y artículos de Verbitsky y Carta abierta o con votaciones abultadas están, como dicen en el barrio, “en el horno.”

El gobierno Kirchnerista no ha producido cambios estructurales sustanciales – mucho menos revolucionarios – que podrían producirle no simplemente un apoyo electoral, sino un masivo, público, movilizado apoyo en la clase trabajadora y el pueblo. Ahí esta la apatía en una parte importante del electorado que la votará pero donde no se nota un entusiasmo delirante.

Más de la mitad del actual apoyo electoral de CFK es a su persona, no al PJ u otras organizaciones políticas como tales – y por eso ha empujado una purga relativa – y constituye un apoyo sin traducción masiva y organizada que el gobierno pretende a través de su propaganda en los multimedios que controla.

La fortaleza electoral de CFK emerge de la debilidad y falta de estrategia de su oposición burguesa. Es considerada el mal menor por muchísimos votantes, no la líder de un movimiento que cambiará fundamentalmente al país. “Es lo que hay" es una frase que lo sintetiza.

Será difícil que el apoyo del voto se traduzca, llegado el momento, a poner el cuerpo a los adversarios que surjan del propio riñón del aparato gobernante. ¿Cuántos de sus partidarios se anotarán para lanzarse a las trincheras de la lucha sindical, la confrontación callejera – no la organización de un maratón? ¿Cuántos están dispuestos a dar la vida por el “modelo”?

¿Qué pasará si el imperialismo de EEUU y Europa intenta echar mano a recursos tales como regular los precios internacionales de alimentos – como ya se insinúa – o devaluar sin contrapartida el resto de las monedas por fuera del dólar y el Euro – como ya lo intenta hasta el momento un poco infructuosamente – y otras medidas para transferir parte de su crisis, y el costo de las mismas, a los imperialismos emergentes (China y Brasil) y a las semicolonias, como nosotros, que dependemos en gran parte de ellos?

¿Qué pasará si Brasil y China, que cada día manejan más resortes productivos, exportadores y financieros, así como son reyes de las importaciones a los que nos vemos obligados toman medidas para transferirnos a nosotros la ofensiva sobre ellos de EEUU y Europa – como ya lo insinúan en las presiones económicas de intercambio y la exigencia al gobierno de CFK que controlen los salarios y terminen con los subsidios?

¿Qué pasaría si la crisis energética que se avecina – de mayores características de las que hemos conocido cíclicamente – detiene todo plan de industrialización, incorporación de valor agregado y empleo – además de radicación de capitales e inversiones que pueda tener en su planes el gobierno?

¿Qué pasaría si CFK se viera obligada por todas estas razones a terminar con los subsidios al consumo – desde energía a combustibles y de compra de electrodomésticos a autos – y desregularizara las tarifas de servicio (agua, luz), así como permitiera el aumento del dólar en un 25-30%? ¿Qué pasaría si ante esto tomara medidas “anti-inflacionarias” como reducir los porcentajes de las paritarias truchas donde el gobierno patronal y las patronales tienen dos tercios de los votos y la burocracia sindical un tercio?

¿Qué pasaría si por todas o algunas de esas razones, el movimiento sindical declarara huelgas y movilizaciones y no se pudieran sostener aumentos para jubilados, desempleados y el aparato del clientelas característico del régimen político argentino? ¿Qué pasaría si al compás de estas luchas previsibles, por fin, surgiera algo que se parezca a una vanguardia combativa e independiente de la burocracia sindical?

¿Qué sucedería si el 21% de todos los empleos – hoy en el plano estatal, nacional, provincial y comunal – y que es el más alto de Latinoamérica fuera recortado por el desarrollo de problemas como los apuntados más arriba? Digamos que el gobierno Nacional y los provinciales decidieran reducir su tasa de empleo público de 3.5 millones a 2 millones...

La agitación, el aumento de la pobreza, estancamiento del empleo y reducción de salarios y la inestabilidad propia de la lucha por el poder dentro de la coalición de gobierno horadarían rápidamente el capital de CFK y sus seguidores más estrechos y comenzaría la guerra por su sucesión entre sus, hasta ahora, “partidarios” y miembros de una coalición donde se intenta, sin mucho éxito, mezclar el agua con el aceite.

Si hay tiros, y habrá tiros, porque esa es la ley de la historia de este tipo de conflictos políticos, no será como en los 70, porque ahora se dispararán casi todos desde un solo lado, justo el opuesto de donde provendrán, sin duda, los muertos. Se cuenta para ello con la impunidad y, porque no decirlo, el pacifismo de muchos.

No hay contrabalance, no hay fuerza disuasiva, no hay líder indiscutido que imponga el verticalismo a todos. No hay una dirección política del movimiento obrero que pueda actuar contra esa dinámica abierta para nuestro futuro después de las Presidenciales. más bien la burocracia enquistada en su dirección es uno de los problemas. Las cartas estarán todas en el mazo y se dará de vuelta después del 23.

Será una “guerra civil”. así, entre comillas y de bolsillo, porque será como fueron en el pasado, enfrentamientos de aparatos donde todos los demás seremos peatones que se cruzan en la línea de fuego.

Si alguien tiene dudas sobre esto solo tiene que mirar a la historia y el Modus Operandi del Moyanismo desde los 70, de la derecha en la actualidad, de los gobernadores de derecha que mandan a asesinar originarios y pobres que demandan tierras y viviendas, gobiernos que encarcelan a los que luchan, un estado que quiere eliminar la competencia de las ideas y el debate, opositores internos al propio “modelo” pero también externos que reclaman, ante todo, “ley y orden...”

Sintetizando, CFK gana las elecciones, toda la sociedad se convierte en un campo de batalla, aunque los muertos en principio se cuenten solo en el Partido Justicialista y el Frente para la Victoria. Así que a prepararse porque se vienen tiempos moviditos. Con toda seguridad, mucha violencia. ■


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