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Educación:
Reforma o Revolución Educativa?
Una crítica a la izquierda
Por Gina Álvarez
iez mil personas marcharon el 15 de septiembre contra la Nueva Ley de Educación de Kirchner. La acción, llamada Marcha Federal por la Educación, congrego a algunas seccionales y sindicatos opositores de CTERA, la FUBA, centros estudiantiles secundarios y universitarios y partidos de izquierda.
La marcha terminó y no quedó en pie como seguirla. No se planteó un plan de lucha centralizado y unificado; no se dijo que tipo de educación le anteponemos a la de los poderes capitalistas y no se dijo de donde y como conseguir los recursos para la educación. La izquierda perdió así, una nueva oportunidad de pasar a la ofensiva contra un gobierno que la tiene a la defensiva y disgregándose.
La marcha, que contó con nutridos grupos de estudiantes secundarios – muchos de los cuales también se movilizaban por el nuevo aniversario de la masacre de “La noche de los lápices” – destacó la presencia también de un importante número de maestros que se presentó y marchó por las suyas y pequeños contingentes universitarios – la FUBA no se jugó a preparar una manifestación masiva – y de los partidos de izquierda que aparecieron desdibujados y en pequeños grupos.
Mas aun, en la semana previa a la manifestación, la izquierda en general no agitó ni desarrollo a fondo la movilización. Sus periódicos (como La Verdad Obrera, Prensa Obrera, Alternativa Socialista, El Socialista y otros) presentaron la marcha como algo secundario. La única excepción que pudimos observar fue Convergencia Socialista que distribuyó masivamente un manifiesto con una contra-propuesta socialista a los planes del gobierno y la burguesía.
Los que estuvieron y los que no
Claro esta que si el PO, los dos MST, PTS, el alicaído PC tuvieron una propuesta meramente sindicalista y desmovilizadora, mención aparte merece el Partido Comunista Revolucionario (PCR) que se borro del debate y de la propia movilización.
El PCR, atrapado como se halla entre su apoyo a la burocracia sindical de CTERA y su tibia oposición al gobierno de Kirchner (que le socava sus bases piqueteros), mantiene una posición equidistante de la oposición docente y se despreocupa de la acción conjunta con el resto de la izquierda, privilegiando la búsqueda de alianzas con sectores burgueses que hoy le son esquivos.
Los otros partidos de izquierda que si estaban presentes tuvieron escasa participación. Aparte de sus militantes que marcharon en algunos contingentes docentes o con la FUBA (de por si una pequeña movilización), el PO movilizó a poco mas de 300 militantes, una cifra similar a la del MST-El Socialista y el MST-Alternativa (que luego de la ruptura formal de esta semana marcharon tan lejos uno del otro como era posible) y el PTS.
El MAS no estaba, o su presencia era tan microscópica que se le escapó a los observadores de Izquierda.Info. Su periódico “Socialismo o Barbarie” tampoco toca el tema de la Ley o la marcha en sus últimos numeros. Praxis y COR (escisiones recientes de “derecha” e “izquierda” respectivamente del PTS) movilizaron en términos de una docena cada una. El PC marchó con un par de micro contingentes y todos los demás grupos venían por debajo. Debemos destacar el entusiasmo de un nuevo grupo emergente, el de la Juventud Socialista de Combate, ligada a CS, que hizo aparición por primera vez, públicamente, en esta marcha.
La izquierda “revolucionaria”, reformista y sindicalista
Además de que la izquierda llamada “revolucionaria” no le dedicó mucho espacio en sus periódicos al tema, lo que dijeron debe destacarse y caracterizarse como reformismo y sindicalismo.
El PTS, PO, MST-A y MST-El Socialista coincidieron en algunas cuestiones: se declararon en defensa de la educación pública, laica, obligatoria y gratuita. Exigieron el aumento del presupuesto educativo. Unos al triple, otros al 25% del presupuesto del estado (MST-ES) y algunos simplemente exigieron que fuera un “aumento real” (PO). Claro, ninguno de ellos alzó la consigna ineludible de imponer impuestos progresivos a la burguesía y las multinacionales como la forma de obtener los recursos. Alguno, si tímidamente, alzo solo la necesidad de no pagar la deuda.
Todos ellos demandaron aumentos salariales para los trabajadores docentes y algunas reformas infraestructurales en los lugares de trabajo. El PTS le agregó un llamado a un movimiento estudiantil independiente. Todos estuvieron de acuerdo en señalar que favorecían la “democratización” de la UBA – con distintas propuestas de que sea la anti-democrática Asamblea Universitaria la encargada de reformarse a si misma.
Uno de los MST menciona en exactamente una línea de un articulo el rol participativo de los padres de los estudiantes en su propuesta pero sin indicar ni porque ni como se lograría esto. De hecho, ninguna de estas organizaciones, que cuentan en sus filas con cientos de docentes, muchos de ellos de prestigio, han movido ni un solo dedo para organizar asambleas de padres para integrarlos a la lucha.
Ninguno de estos partidos, ni remotamente, plantea cambios radicales, ni una revolución educativa ni, aun llamándose todos ellos socialistas, ofrecen una educación socialista como alternativa a la propuesta de continuidad capitalista. En algunos casos, plantean una “educación científica” de sexo desconocido, o que no sea “para trabajar”, acercándose peligrosamente al academicismo pequeño burgués.
Ninguna de estas organizaciones ha tomado en serio la lucha por la educación mas allá de los parámetros sindicales – ubicándose a la izquierda de la burocracia de Yaski, CTERA y las CONADU – por sus demandas sindicales y no ha ofrecido una educación alternativa para los trabajadores y el pueblo. El propagandismo – y aun este escaso – se limita a planteos meramente sectoriales.
En relación al rol de los maestros y profesores en la sociedad, ni una palabra. ¿Maestros y profesores como organizadores sociales, dirigentes de las luchas no solo de sus sectores sino de las comunidades donde enseñan? ¿Convertir las escuelas en centros de organización obrera y popular? ¿Convertirse en dirigentes de la sociedad oprimida y sus organizadores? Nada, absolutamente.
Ni siquiera esbozaron los primero pasos de un Plan de Lucha nacional, centralizado y unitario de la izquierda, la oposición docente, los centros de estudiantes y padres para forzar la mano del gobierno y atraer la atención del conjunto del movimiento obrero y popular sobre la cuestión.
Confrontados en reuniones docentes por socialistas que levantan una verdadera alternativa obrera y socialista a los planes capitalistas y patronales del gobierno (Ver articulo: O educación socialista o ignorancia capitalista) los activistas docentes de PO, los MST, PTS se limitaron a tomar medidas defensivas y sostener que, “aunque estemos de acuerdo, no son propuestas aplicables ahora.”
Así, la izquierda que se dice “revolucionaria” ha dejado pasar una oportunidad más de convertirse en referente en una cuestión social de primera magnitud: la educación. Esperamos que sus direcciones recapaciten y rápidamente se sumen a la tarea de organizar asambleas de estudiantes, trabajadores de la educación, padres y las comunidades afectadas para iniciar la verdadera lucha por una educación al servicio de los trabajadores y el pueblo, no los capitalistas y los políticos del sistema. Y que se pasen de los actos de mera declamación sindicalista, a la acción política directa.
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