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La guerrilla mexicana: de la unidad a la ruptura
Jorge Lofredo

En sus comienzos constituida como una organización de carácter político-militar catalizadora y convergente de catorce agrupaciones radicales decididas por la lucha armada, a partir de junio 1996 la guerrilla en México logró consolidar una síntesis de relevancia. A menos de dos años de la aparición pública del proyecto militar EPR –que se plasmó en 1994 y luego en 1996, cobró forma PDPR, su brazo político–,inició una etapa de desprendimientos que dio origen a otros grupos que siguen reivindicando la vía armada (ERPI, FARP, EVRP y TDR), mientras que otro desprendimiento (CCRP/CJ-28) se reunificó junto a FARP y EVRP en torno de CGNJMM, aunque aún conservan su identidad. Además, otras agrupaciones radicales con proyectos armados también anunciaron su decisión por las armas aunque no destacan su origen en el EPR: MRLCB, OR-2/NBCA, ESI y ERS. No obstante, la historia de las guerrillas eperristas, poseperristas y contemporáneas a la experiencia del EPR continúa pendiente de análisis, dado los pocos escritos y testimonios conocidos, ya que por la lógica de la clandestinidad y la dinámica interna muchos no salen a la luz.

El proceso de unidad y orígenes del EPR

El 28 de junio de 1996, el EPR realiza la primera presentación pública durante el acto conmemorativo de la masacre de Aguas Blancas –donde se dio a conocer el documento más trascendente de la nueva organización, el Manifiesto de Aguas Blancas y dos meses después el Manifiesto de la Sierra Madre Oriental, cuyos contenidos aún reivindican los responsables de todos los grupos escindidos– que resultó la emergencia de un proceso organizativo que reconoce más de treinta años de antigüedad, con el PROCUP-PDLP como sus nutrientes fundamentales, junto a otras siglas con distinta capacidad operativa e importancia. Aun cuando la guerrilla en Guerrero era un secreto a voces, con el levantamiento zapatista del 1 de enero de 1994 se recrudecieron los rumores sobre la presencia de encapuchados en varios puntos de la entidad.

En una entrevista ofrecida por el EPR , éste indica que “uno de nuestros objetivos fundamentales ha sido el de lograr la coordinación, con base en acuerdos y principios, de todas las organizaciones democráticas revolucionarias, sin que ello signifique necesariamente su integración orgánica, pues se puede conseguir una coordinación en la que se mantenga el respeto mutuo a diferentes formas de organización y funcionamiento”. Como contrapartida, en la entrevista a la dirección de TDR ya citada se critica la forma en la que se dio este proceso. Señala el comandante José Arturo que el PDPR-EPR “no impulsó realmente una política de unidad con otras fuerzas armadas revolucionarias, sino que impulsó una política de cooptación y subordinación, de modo de preservar su hegemonía política, con los grupos u organizaciones revolucionarias afines. Por su parte, dichos grupos u organizaciones revolucionarias, convencidas de que la cooptación y la subordinación constituía una vía para forjar la unidad del movimiento armado revolucionario, fueron sumándose y fortaleciendo al proyecto hegemónico en distintas condiciones de tiempo y lugar”. En otro escrito, el comandante Francisco, quien luego de su salida del EPR el 16 de junio de 1999 formó parte de las FARP y después volvió a separarse, describe estas circunstancias en términos similares: “el proceso unitario que habíamos vivido estuvo marcado por el hegemonismo de la dirección del PROCUP y presentaba fisuras que nos hacía suponer la posibilidad de futuras rupturas”.

Las rupturas

Construir un cuadro de situación de las organizaciones guerrilleras mexicanas está condicionado a sus propios escritos que, en muchos de los casos, no pueden contrastarse con otras fuentes. De igual forma, una de las referencias que puede establecerse como contraposición resulta de las expresiones entre el EPR y alguno de los grupos escindidos que permite –al menos– un acercamiento a las situaciones producidas en su interior y las condiciones de las organizaciones.

EPR: En mayo de 1994, concluye el proceso de unificación de catorce agrupaciones en torno de un solo grupo armado. Heredero de la historia del PROCUP, reconocido tanto por “conservadores” y “rupturistas”, irrumpe en 1996 y en un principio se le relacionó con el Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional (FAC-MLN). En agosto del mismo año, ejecutan acciones militares concertadas en varios estados del país, pero más adelante reconocerán que no pudieron dar continuidad A las hostilidades. Luego del proceso de escisiones (sucedido entre 1998 y 2000 para, en 2001, establecer la CGNJMM) y concluido su Primer Congreso Nacional, en el mismo 2001 cambia de táctica y produce un viraje hacia las experiencias del decenio de los setenta, con la guerra de guerrillas, “vuelta al campo” y la creación de columnas guerrilleras para establecer zonas controladas por los insurgentes. Reasumen la estrategia de la guerra popular prolongada (GPP) en contraposición a la guerra de baja intensidad (GBI) que ejecuta el Estado mexicano.

ERPI: Primera ruptura del EPR, consumada entre enero y junio de 1998. Se diferencia del eperrismo por la estrategia insurreccional que proclama y la cercanía con pueblos y comunidades, impulsando la toma de decisiones de las bases para realizar acciones militares. Proyectaron contactos con organizaciones sociales para garantizar su seguridad y, a la vez, una mayor penetración erpista en sectores no clandestinos ni armados y también es el grupo con mayor cercanía ideológica al EZ. Señalan que el proceso de dispersión de EPR marca la “tercera generación” de la guerrilla mexicana. El ERPI representa el sector más importante de los militantes y cuadros eperristas asentados en Guerrero. Realizó acciones militares y actividades políticas en ese estado y otras menores en Morelos. Procura acercamientos con otras agrupaciones armadas, como el EVLN (indicado por integrantes de otros grupos escindidos como infiltrado por las corporaciones de seguridad), pero sus principales dirigentes, los comandantes Antonio y Aurora –Jacobo Silva Nogales y Gloria Arena Agis–, fueron apresados y sentenciados a cincuenta años de prisión. En diciembre de 2002, anunciaron la posibilidad de conformar una coordinadora armada con otros grupos armados clandestinos que excluye al EZ; sin embargo, nada se ha sabido de ella.

FARP: Declaraciones públicas de sus integrantes indican que la ruptura se produce en 1998 y, aunque realizan acciones militares menores en Puebla y en el DF, cobran mayor actividad a partir de 2000 en Puebla y luego con su presentación pública en Xochimilco. También llevan a cabo acciones de propaganda armada en el Estado de México, Guerrero, Oaxaca y Morelos. Reivindican la colocación de petardos en las sucursales Banamex en agosto de 2001. Meses antes, febrero del mismo año, daban a conocer su integración en la CGNJMM junto al EVRP, instancia que, unos meses después, también incluirá al CJ-28. Como coordinadora, realizan la acción militar más destacada bajo el gobierno de Vicente Fox, con un ataque a un retén policial en Guerrero, en mayo de 2001.

EVRP: En febrero de 1999, el comandante Roldán abandona el EPR. Ya integrante del EVRP emiten el primer comunicado en diciembre de 1999. El EVRP está constituido por miembros de la ORAP, Comando Armado Francisco Villa y Comandos Armados Revolucionarios. Realizó acciones militares y políticas menores en el DF, colocando bombas caseras, y anuncia junto a las FARP, en febrero de 2001, su integración en la CGNJMM. A diferencia del EPR y ERPI, junto a las FARP argumentan su lucha armada contra el neoliberalismo. TDR: Entre agosto y octubre de 1999 (cuando se conoce el primer escrito), el comandante José Arturo rompe con el EPR e integra Tendencia, nacida primero como “corriente de opinión” del eperrismo hasta la salida del grupo. Reconocen presencia sólo en el estado de Guerrero y no reivindicaron acciones militares. José Arturo, junto a Francisco y Roldán, del EVRP, integró, entre otros, la primera cúpula eperrista.

CJ-28: El comunicado inicial data del 28 de junio de 1998 y realizan la primera acción de propaganda el 19 de julio del mismo año. Debe su nombre a la fecha en que se consuma la masacre de Aguas Blancas. En un escrito de febrero de 2001, narran su historia y señalan que existen como agrupación desde mucho tiempo antes y, aunque estuvo ligado al EPR, no se reconocen como un desprendimiento: ello puede reforzar la teoría que se refiere a una ruptura del ERPI, ya que no sólo nacen en el mismo espacio geográfico y son contemporáneos, sino que en entrevista reconocieron la posibilidad de alianza hasta con el EPR y otros grupos armados de Guerrero, como la NBCA, pero no así con los erpistas. El 31 de mayo de 2001, ya forman parte de la CGNJMM con el ataque al retén policial en Iguala. No se conocen acciones armadas ni políticas fuera de las fronteras del estado de Guerrero.

Cuadro 1

Estas organizaciones guerrilleras eperristas son las únicas que, no obstante el proceso vivido en el interior del núcleo original, continúan su actividad pública. En la actualidad, cada agrupación parece recorrer etapas diferenciadas con respecto a las otras: en un caso no ha realizado acciones armadas, como la TDR; otras fueron diezmadas (FARP y ERPI); el EVRP emprendió acciones de menor intensidad u “hostigamiento militar limitado”; el EPR aún no parece sobrepuesto del proceso de ruptura; y el CJ-28 se muestra en actividad militar (aunque la última fue en 2001) en conjunto con las FARP, EVRP y CGNJMM.

Luego del proceso de ruptura, poseperrismo, la aparición del ESI, ERS, NBCA, MRLCB y CMB indicó una vertiente que no se vincula en forma directa con el EPR, pero que tampoco han emprendido actividades militares; sólo se limitan a la publicación de algunos escritos y la reafirmación de su opción por la vía de las armas. Ello no implica que su dirección o integrantes no tuvieran vínculos con aquel proyecto; sin embargo, de ser cierta la participación en el EPR o si entre estas nuevas organizaciones existe algún vínculo en común, todavía no lo han manifestado públicamente.

La lucha armada

De acuerdo con la documentación interna conocida y algunas precisiones de ex miembros del grupo armado, ahora integrantes de las otras organizaciones , el EPR se constituye en mayo de 1994 y como PDPR dos años después; esto es, en principio se estableció la vertiente militar y luego política, lo cual puede comprenderse a partir de dos explicaciones fundamentales. Como efectivamente señala el comandante José Arturo, el fraude de 1988, la caída del Muro de Berlín en 1989, la irrupción del EZLN en 1994 y, finalmente, la masacre de los diecisiete campesinos de la Organización Campesina de la Sierra del Sur en Aguas Blancas en 1995 (lugar donde irrumpe el EPR en el acto luctuoso a un año de la matanza) componen los cuatro hechos de relevancia que decidieron el paso a la lucha armada. Por otra parte, la presencia, importancia e influencia del PROCUP, que ya pugnaba por la lucha armada desde muchos años antes, incidió en forma definitiva en el retorno a las armas mediante nuevas siglas, que logró conducir políticamente desde sus comienzos. A la vez, según se desprende de los dichos del comandante Francisco en el escrito mencionado más arriba, en el EPR subsistieron dos líneas políticas, ambas provenientes del PROCUP, donde las características y el desarrollo del nuevo proyecto enfrentó a ambas vertientes internas, aunque en un inicio coincidieron en esta coyuntura, pero luego fueron alejándose en las posiciones políticas, estratégicas y tácticas. Es así como los “conservadores”, quienes actualmente conducen al EPR, y los “rupturistas”, los que fueron expulsados o se alejaron hacia otras organizaciones, se diferencian por la vuelta al proyecto original del PROCUP o la renovación de la teoría y práctica revolucionaria. Ya como mayoría en el actual EPR, los “conservadores” impulsan, fundamentalmente desde principios de enero de 2001 (concluido el proceso de escisiones y de la realización de su primer Congreso Nacional) una vuelta a la GPP –experiencia sostenida por el PROCUP desde los setenta y nunca abandonada por el EPR, aun cuando no se iniciaba el proceso de escisiones–; en tanto que los “rupturistas” propugnaron por una transición, encarnando un proceso revolucionario de característica nacional (aunque sin abandonar los ideales socialistas) frente a otro exclusivamente socialista, como impulsó el PROCUP.

La aparición del EZLN resultó el detonador para la lucha armada del EPR, que unos meses después plasmó su constitución, con el PROCUP como eje central del eperrismo y conformando su “plana mayor”. En este sentido, anota el comandante José Arturo: “sobre la base de un largo periodo de construcción, cooptación y acumulación de fuerzas impulsado por el PROCUP-PDLP; agrupamiento hegemónico que, por esta vía, arribó y desembocó en un nuevo proyecto partidario: el PDPR-EPR”. Señala además la importancia de los hechos de Chiapas en el interior de la organización: “la emergencia de EZLN el 1 de enero de 1994 vino a catalizar o a acelerar definitivamente el análisis y la discusión que, primero, el proceso electoral de 88 y, después, la caída del muro de Berlín trajeron consigo al interior de nuestro agrupamiento revolucionario”.

Dieciocho meses después del levantamiento zapatista, 28 de junio de 1995, se consumó la masacre de Aguas Blancas, constituyéndose en el momento fundamental de la historia del EPR; sin embargo, el paso a la lucha armada derivó en un error que los propios protagonistas asumieron más tarde. Como una dimensión de esta problemática, el comandante Francisco admite “haber dado a lo armado el papel de condición para ser considerado revolucionario”, reconociendo todo un proceso ya predeterminado por la influencia del PROCUP, a la vez que primó un desprecio a cualquier otra vía que no contuviera la premisa de las armas como argumento fundamental. Hasta hoy, la crítica de los “rupturistas” sobre la lucha armada, en aquel momento, como eje excluyente de otras formas de lucha es una constante que los “conservadores” admiten.

La guerrilla y los grupos armados no eperristas

Entre la constitución del EPR –como la expresión de unidad guerrillera más importante de los últimos años– y su proceso de dispersión y ruptura, otros grupos armados, que no guardan relación con esa experiencia, se presentaron declarándose por la vía de las armas, aunque acotados fundamentalmente al estado de Guerrero.

EJPI: Se dio a conocer a través de un comunicado fechado en enero de 1997 (entre febrero y marzo de ese año se realiza la primera autocrítica en el seno del EPR, según el comandante Francisco) en La Montaña, Guerrero, asumiendo su responsabilidad por el asesinato de cuatro asaltantes y delincuentes, según consigna un reporte periodístico.

Con una perspectiva acotada al espacio local, el EJPI señaló en su comunicado que “en todo el territorio nacional no hay leyes ni justicia para el más pobre que es asesinado, robado, engañado, despojado. Por eso, EJPI ha aplicado la justicia a los rateros de Oztocingo y Ocotequila, Guerrero. Y les seguirá aplicando a todos los rateros, asesinos, violadores, madrinas, autoridades rateras y corruptas, si es que siguen perjudicando al pueblo trabajador”. Como en reiteradas oportunidades, las dudas y sospechas recayeron sobre este nuevo grupo armado: el informe de la PGR desmintió el carácter guerrillero del grupo y señaló que se trató de un “ajuste de cuentas” derivado de un conflicto agrario en el lugar y el EPR, por su parte, se deslindó de toda responsabilidad de los hechos y también negó el carácter insurgente del nuevo grupo. En un comunicado del 3 de enero de 1997, los comandantes Antonio y Hermenegildo suscribieron en nombre del EPR: “tenemos conocimiento de que individuos igualmente vestidos con ropa similar se presentan ante la población de comunidades alejadas y se hacen pasar por unidades de nuestro ejército, hablándoles de la lucha e invitándolos a unirse a EPR y realizan propaganda en la que piden cooperación económica (...). Sabemos que, al igual que nosotros, se mueven por el monte en pequeñas unidades simulando ser guerrilleros y reclutando campesinos que se sumen a ellos creyendo que realmente se trata de nuestro EPR.”

La denuncia eperrista redundó en “la estrategia contrainsurgente implementada por el ejército mexicano con asesoría norteamericana, que busca sembrar la desconfianza y el terror entre el pueblo para aislarnos (...). Todo esto forma parte del terrorismo de Estado, que si permitimos que crezca cobrará víctimas no solamente en los pueblos alejados, sino también en las ciudades, bajo la forma de actos terroristas que se adjudiquen a la guerrilla en un intento de aislarnos y de justificar la guerra sucia que ha implementado.”

Un año después, a inicios de enero de 1998, el EJPI se atribuyó la autoría –a través de otro comunicado– del ataque a la comandancia de la Policía Judicial en Tlapa, como protesta por la masacre en Acteal (Chiapas) ocurrida en diciembre de 1997: “No estamos dispuestos a que asesinatos como éstos y masacres como la de Aguas Blancas y Acteal ocurran una y otra vez sin dar respuesta. El llamado que los hermanos del EPR y el EZLN hacen al pueblo para su movilización y autodefensa tienen eco en nuestras comunidades”.

FALPMG: Su presentación pública en febrero de 1997 fue también la única acción conocida como “grupo armado”. Situado en la Costa Grande de Guerrero, el comandante Aurelio negó relación con el EPR y se reclamó heredero de la lucha de Lucio Cabañas y del PDLP. Entre sus exigencias se cuentan: “Que el presidente cumpla el compromiso de ayudar a los municipios marginados de Guerrero (y también) comicios limpios ahora que tenemos en puerta un proceso electoral federal porque, fuera de las armas, en lo civil hacemos una vida como cualquier otro, acudimos a depositar nuestro sufragio”. A la vez, señaló que “el ex gobernador interino Angel Aguirre Rivero (dijo) que su gobierno no va a negociar con movimientos armados, refiriéndose al EPR, y sobre eso queremos decirle que nosotros tampoco queremos negociar ni hablar con él.” Concluye: “No hemos realizado acciones militares todavía, porque no nos han dado el motivo y porque aún esperamos a que los compromisos que el presidente ha estado haciendo en todos sus discursos, que para nosotros son una especie de falacias, se vayan cumpliendo” .

ECILN: Con anterioridad al EPR, se anunció en Oaxaca el 11 de enero de 1995. En un comunicado dirigido al entonces gobernador oaxaqueño Diódoro Carrasco Altamirano, señaló que tiene presencia tanto en las montañas como en la zona urbana y está “integrado por las 16 etnias de la entidad”. Se levantó en armas por las condiciones económicas “que afectan fundamentalmente a los obreros y campesinos de la clase indígena más desprotegida.” Declarará la guerra al ejército mexicano cuando sea atacado y recurrirá al secuestro “como práctica de lucha contra funcionarios y sus familias, así como contra los empresarios de la clase burguesa, culpables de la miseria” para financiarse y también “para sostener y dar vida a una lucha auténtica del pueblo oprimido, sin financiamientos externos, única forma de lucha de los pobres” .

ERIP: Con la emisión de su único escrito conocido, Declaración del Norte, y afirmando tener presencia en Durango, Coahuila, Sonora, Baja California, San Luis Potosí y Sinaloa, se han autodefinido como un “ejército del pueblo y para el pueblo, conformado por campesinos e indígenas, trabajadores de la ciudad, profesionistas, comerciantes pobres y pequeños empresarios nacionalistas que son oprimidos y explotados por el pri-gobierno y los grupos monopólicos al servicio del capital trasnacional”. Demandaron “el reparto de los grandes latifundios entre los campesinos” y el respeto a la “organización social y autonomía” de los indígenas. La Comandancia General de ERIP cierra el escrito con un saludo al EZLN y el EPR, a la vez que exige el “desconocimiento al tratado de Libre Comercio (TLC)” .

CCI: En marzo de 1999, se conoció su existencia en Ometepec, Guerrero, y ésta será la primera y única aparición del grupo armado, con características que lo semejan más a un grupo de autodefensa armada que guerrillero . Campesinos y paisanos del lugar aseguran su presencia en varios poblados cercanos y la emisión de un escrito, fechado el 21 de febrero, donde manifiesta su apoyo a las guerrillas: “desde nuestra trinchera estamos atentos a lo que está ocurriendo en nuestro México y estado de Guerrero; por tal motivo, nos solidarizamos con nuestros compañeros de los grupos armados ERPI, EPR y EZLN para unir nuestras propias fuerzas populares”. Para remarcar la contradicción que emerge acerca de la superposición de áreas de presencia y operación de grupos armados, en la región de Costa Chica, donde se asienta Ometepec, los reportes militares más antiguos señalaban que ahí operaban otros grupos armados con anterioridad al EPR, al menos desde 1994 .

De igual forma, otros grupos armados también se dieron a conocer, no obstante que la mayoría no ha trascendido de la emisión de comunicados, reportaje o conferencia de prensa ; sin embargo, el término “grupo armado” conserva un alcance mayor y a la vez más difuso que “guerrilla”. Así, una sombra de dudas y sospechas se cierne sobre ellos, pues también resultan ejércitos privados que responden a un cacique local, alguna facción interna de grupos políticos antagónicos que disputan un espacio de poder en poblados o localidades y hasta quizá son inexistentes y sólo resultan una amenaza.

Resulta harto difícil considerar que organizaciones político-militares, estructuradas militarmente en su interior y sumidas en el ámbito de la clandestinidad, compartan una misma zona de influencia y la inexistencia de disputas entre los mismos grupos, a la vez que proyectos políticos diferenciados en un espacio donde la militarización y la represión son una constante al acecho de las comunidades rurales e indígenas; sin embargo, indica una posibilidad más certera aunque no definitiva: esa base social campesina e indígena conforma grupos locales de autodefensa armada.

Las organizaciones poseperristas

Esta circunstancia inicia un segundo estadio del poseperrismo, cuya primera instancia resultó conformada por organizaciones surgidas del seno del proyecto original, proceso que parece concluido, tanto en lo que se refiere a un retorno al EPR “original” como a la continuidad de los desgajamientos.

ERS: Se presentó a través de un comunicado fechado el 2 de octubre de 2001, Manifiesto de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, en la coyuntura electoral estatal de ese año, porque “en Oaxaca no hay democracia”, afirman, y para “detener la simulación de una supuesta democracia, construida con un órgano electoral (...) donde los ciudadanos son los últimos representados”. En el mismo, lanzaron su advertencia: “será implacable nuestra voz y fuerza (...) donde se pretende engañar al pueblo oaxaqueño con elecciones donde los resultados ya son un hecho de negociaciones y no de respeto a la manifestación de la voluntad popular”. Pero, según observó Víctor Ruiz Arrazola , “en lugar de referirse a sus siglas como ERS, sostiene: “el EPR no permitirá que los intereses del capital y del gobierno represor de antes y ahora arriben al poder en estas próximas elecciones. Consideramos que, si triunfa la burguesía, será un símbolo para los futuros acontecimientos nacionales que reforzarán la sumisión del resto del pueblo desde el sureste mexicano donde aún los hombres están dispuestos a dar su sangre para detener el exterminio”. Para el ERS, la lucha armada “es una vía más para hacer política, un recurso para manifestar nuestra inconformidad ante la cerrazón de un gobierno que no escucha el clamor de una sociedad que ya no puede y ya no quiere vivir avasallada; eso significa que el recurso de las armas puede ser el último para avanzar en el proceso de transformación democrático revolucionario de la sociedad”. Luego del Manifiesto, nada se ha vuelto a saber del ERS.

ESI: En el mismo año y mediante un único comunicado –Manifiesto de Ejército Socialista Insurgente– amenazó con atacar “cualquier día posterior al 15 (de abril de 2001)” y como objetivos señalaron las instalaciones de la Universidad Autónoma de Morelos y la xxiv Zona Militar, pero no se ha registrado información alguna sobre tales acciones. Entre sus objetivos, se cuentan “avanzar hacia la Ciudad de México y derrocar al Poder Ejecutivo, dejando intactos y sin cambios a los otros dos poderes” . El ESI se dio a conocer en el mismo momento en que los zapatistas llevaban a cabo su marcha hacia el DF y en entidades ya establecidas en el recorrido de la Caravana Indígena: Morelos y sur de la Ciudad de México.

NBCA: El 21 de mayo 2002, la NBCA hizo su primera y única presentación pública a través de un video y la lectura de un comunicado “desde algún lugar de la sierra de Guerrero”, donde reivindica la lucha armada y el socialismo. Tanto el nombre de su brazo político –Organización Revolucionaria 2 de Diciembre– como de su brazo armado –NBCA– deben sus referencias al mítico luchador social guerrerense: la fecha de su asesinato y la denominación de su grupo armado. “Queremos dar lucha al gobierno neoliberal (y) vendepatrias, al gobierno que día a día nos está dejando en las ruinas, nos está desangrando más y que solamente haciendo un frente común, un frente unitario desde diferentes trincheras y desde diferentes formas de encabezar la lucha armada revolucionaria”. Así, la lucha armada se transforma en una “alternativa viable en estos momentos y de importancia para la transformación radical de este sistema que se está viviendo en México, en donde no hay democracia, en donde no hay libertad de política, en donde todo se está enmascarando y se trata de ocultar la verdad”. Tampoco hace mención al EPR ni da a conocimiento público sus objetivos ni orígenes: sólo la reivindicación de la estrategia armada y el socialismo, a través de la denuncia de una realidad que, en el estado de Guerrero, puede traducirse en que la irrupción de un nuevo grupo armado ya no constituye novedad alguna . MRLCB: En los dos primeros comunicados suscritos por el Comité de Resistencia Popular del Valle de México, a fines de noviembre de 2001, el MRLCB ratificó su línea por la clandestinidad y la lucha armada pues “el gobierno de Vicente Fox representa los intereses de las multinacionales. Un año de su mandato ha sido suficiente para confirmar que es un relevo de siglas, sólo es un cambio para que nada cambie”. Para ello y remarcando su opción por las armas, continúan con un llamamiento a “usar todas las formas de lucha (pues) la única guerra que aceptamos, porque la consideramos justa, es la de los pueblos para defenderse de sus opresores”. El MRLCB no realizó ningún acto de presencia ni propaganda armada, tan sólo distribuyó sus comunicados por internet.

Luego de más de un año de silencio, en febrero de 2003 se conoció el tercer escrito del grupo, durante la invasión a Iraq, afirmaron encontrarse en una etapa de resistencia, pero en diciembre 2002 se realizó la exhumación de las exequias del maestro guerrerense, a quien la agrupación debe su nombre, y no se explayaron sobre el tema, ocasión harto suficiente para merecer, al menos, una declaración política al respecto. Cabe recordar que la TDR y el ERPI sí estuvieron presentes mediante un comunicado y una conferencia de prensa (Hay que recordar que la NBCA tampoco tuvo presencia en esa oportunidad aunque también recoge el nombre de su grupo al encabezado por Lucio Cabañas). Omitieron explicar sus orígenes (no mencionaron la procedencia, o no, del EPR) ni objetivos, tanto políticos como militares, lo que vuelve más difuso aún su ubicación en el escenario de la guerrilla. CMB: Es el último de los grupos conocidos, a través del secuestro del ex diputado priista y empresario Fernando Castro Suárez, el 5 de abril de 2003; su zona de operaciones puede establecerse en algunas zonas del Estado de México, fundamentalmente en Villa Nicolás Romero y lugares aledaños.

No obstante, el CMB resulta un caso más complejo aún que los anteriores. Hasta ahora, no ha emitido comunicados, pero sí un ultimátum (particularmente, del 28 de agosto de 2003) sobre las exigencias del grupo para otorgar la libertad del Castro Suárez, ya que, caso contrario, “será objeto de la pena máxima, sin derecho a prórroga ni apelación”. En el mismo lugar, señalan: “el problema de fondo es el enriquecimiento desmedido de unos cuantos a costa del empobrecimiento de la mayoría (...) es la acción de desagravio de nosotros (los pobres) frente a la explotación, la exclusión, el sometimiento y el desprecio de que hemos sido objeto por ustedes (los ricos)”. Al igual, las dudas y suspicacias que despierta un grupo armado que recurre al secuestro se basan en que esta modalidad de extorsión no es privativa de los grupos guerrilleros; por el contrario, las bandas delictivas dedicadas a los plagios, que nada tiene que ver con argumentaciones ideológicas, es una cuestión corriente en el México actual. A la vez, el secuestro del también diputado priista Mario Zepahua Valencia en la Sierra Zongolica (Veracruz) tiene rasgos comunes con el de Castro Suárez, lo que hace suponer que entre ambos existe un mismo patrón, ya que los grupos guerrilleros han apelado a esta modalidad como fuente de financiamiento de sus organizaciones. Sin embargo, los secuestradores de Zepahua Valencia conservan el anonimato en contraposición al CMB, que se presenta como ejecutor de “una ley promulgada por los de abajo contra la impunidad, la corrupción y la riqueza mal habida” .

Una fuente periodística afirma que sobre el CMB “se sabe hace dos años” en tanto que se financia “con el robo de algunos automóviles, el asalto a camiones que transportan productos perecederos y más recientemente con el secuestro de Castro Suárez” . El CMB, continúa el reporte, es “una suerte de guerrilla urbana que utiliza pasamontañas y rifles en la mera orilla del Distrito Federal”. Compuesto por una veintena de personas y una estructura piramidal, concluye: “se han estado moviendo por Tlazala y Mimiapan. Están desplazándose camino a Jiquipilco y la zona boscosa de San Mateo Capulac”.

El mito de la unificación armada

El EPR no fue la única instancia unificadora de grupos armados: otra experiencia similar, aunque poco conocida, resultó la constitución de la TAGIN, sobre la que existen al menos dos versiones sustancialmente dispares. Sostiene Bill Weinberg que esta coordinadora se fundamenta en tres grupos armados desconocidos: Ejército Revolucionario Indígena Campesino, Ejército Nacionalista Mexicano Indígena Insurgente y Comando Armado Campesino Indígena de Liberación. En su manifiesto de abril de 1999, Manifiesto de la Triple Alianza Guerrillera Indígena Nacional, dieron a conocer su declaración de guerra al “gobierno mexicano, a sus funcionarios y ex funcionarios de gobiernos corruptos, como a sus socios millonarios ilícitos, todos ellos ladrones del patrimonio nacional”. Otra versión, en cambio, indica que la Triple Alianza estuvo conformada por el EZLN, EPR y ERPI, como una suerte de Estado Mayor Insurgente, con apoyo de organizaciones sociales de los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas.

Pero resulta evidente que las profundas divergencias vuelven imposible una coordinación política y armada entre el EZLN, EPR y ERPI. En ese sentido, a inicios de diciembre de 2002 en la sierra de Atoyac (Guerrero), el ERPI –en voz del coronel Emiliano– anuncia la posibilidad de una coordinación con otras dos agrupaciones armadas del país, aunque descartó al EZ y, de manera implícita, al EPR . En una entrevista posterior de septiembre de 2003 , el comandante Santiago, del CJ-28, redunda en la misma circunstancia y revela las dificultades para entablar una coordinación armada con otros grupos.

Aun cuando la dispersión se asume desde los propios movimientos armados como una debilidad, las diferencias manifiestas resultan insoslayables y también irreversibles. En el interior de cada uno de los espacios clandestinos, sobreviven cuestiones no resueltas y la autocrítica que abordó cada grupo no indica una dirección común y menos aún coincidente, sino la profundización del mismo proceso que concluyó en las sucesivas rupturas.

A pesar de las estrategias mutuamente excluyentes que encarnan las organizaciones armadas escindidas del EPR, se plasmó una instancia de reunificación de grupos guerrilleros que reconocen la experiencia eperrista como su núcleo original.

En efecto, la CGNJMM es la unidad de las FARP, el EVRP y el CJ-28 que se dio a conocer por vez primera con un acto de “propaganda armada” en San Felipe Neri (Morelos) el 14 de febrero de 2001 . Ya con la presencia del CJ-28 junto a las FARP y el EVRP, a finales de mayo de 2001, la CGNJMM ejecutó el primer acto militar guerrillero bajo el gobierno de Vicente Fox con el ataque a un retén de la PGR en Iguala, Guerrero.

Para la CGNJMM la lucha armada cobra sentido en su expresión contra el “neoliberalismo” y, tras los petardazos de las FARP contra tres sucursales de Banamex, el 8 de agosto de 2001, parece descifrarse el mismo mensaje político; sin embargo, los farpistas fueron los únicos que se responsabilizaron por el “hostigamiento militar limitado”. Esto supone que las organizaciones son autónomas en el seno de la coordinadora y que su capacidad operativa en el DF está limitada a la actividad de células. A la vez, sobresale la inestabilidad política de la CGNJMM como un proceso no consolidado de unidad y que aún no se ha arraigado para superar la coyuntura de su mismo origen: un salto cualitativo y superior de la dispersión y atomización eperrista.

Pero las agrupaciones radicales, que con anterioridad a 1996 no había decidido su estrategia armada, ingresaron al EPR asumiendo esta experiencia como propia mientras formaron parte del proyecto, pero fuera de éste continúan su tránsito sin llevar a cabo acciones de esta naturaleza. En la disputa por los mismos espacios políticos, dinámica que se enmarca en la tradición divisionista de la izquierda, la inactividad armada y la limitada capacidad de fuego responde a la lógica política interna de la mutua acusación que, según las denuncias registradas por los miembros de las distintas agrupaciones, termina saldando a través de los “ajusticiamientos”.

Hacia el seno de estos grupos, las divisiones y enfrentamientos en el ámbito de la clandestinidad inmovilizan y guardan un reflejo inmediato con el escaso trabajo político que vienen realizando. Al igual, la clandestinidad torna invisible las etapas que recorren los grupos armados y las actividades que realizan (no toda acción lleva “la firma” del grupo) lo que vuelve difuso establecer aquéllas realizadas por grupos guerrilleros con las de bandas de delincuentes o grupos armados de otro tipo.

En efecto, el escenario poseperrista de dispersión quedó signado por el debilitamiento de las organizaciones armadas que hoy expresan todas y cada una de ellas: un proceso que se muestra concluyente para muchas de las siglas que hoy componen la insurgencia armada mexicana.

Por su parte, las fuerzas de inteligencia y seguridad continúan la línea política del gobierno federal y, en la estrategia de no restar legitimidad política a la administración foxista, pero que entre ambos poderes se contradicen, afirman reconocer la existencia de tres grupos armados, a pesar de la existencia de distintos informes en contrario ; sentencian que no existen o, definitivamente, plantean aniquilarlas .

Conclusiones

Ningún espacio clandestino y armado ni organizaciones políticas o sociales han quedado exentos de la influencia del EZ, no por imposición de sus tácticas y estrategias, sino por la trascendencia que tuvo el zapatismo desde el levantamiento en enero de 1994, además de la convocatoria de sus políticas y su representatividad en las comunidades indígenas, al menos las chiapanecas. Sin embargo, existen muchos factores que pueden explicar la persistencia de la lucha armada. La matanza de 1968 es, fundamentalmente, uno de los sucesos que marcó a sangre y fuego la actual generación de guerrilleros y también el sismo de 1985, que produjo una emergencia de la “sociedad civil” y donde se incrementaron los ámbitos de la participación social ante las falencias del Estado mexicano y del PRI-gobierno.

La experiencia de las guerrillas centroamericanas, que luego concluye en la negociación y el abandono de la lucha armada, incide en la constitución de los actuales grupos armados, más aún si se percibe que este proceso guerrillero nació, precisamente, en decenios anteriores. Pero el fraude de 1988 se transformó en un punto de relevancia en tanto clausuró los espacios institucionales y de esta forma los proyectos armados cobraron vitalidad.

Aun así, cuando todas estas instancias pueden considerarse ya superadas, el “combate al neoliberalismo” supone un renovado sustento para la guerrilla; sin embargo, el proceso de transición política, lento e impreciso, no parece alcanzar a las zonas rurales, donde la pobreza y marginación es una dura realidad cotidiana; los caciques rigen la vida de las comunidades, los grandes capitales demandan estas geografías para expandirse (el Plan Puebla Panamá es el más conocido pero de ninguna manera el único) y las corporaciones de seguridad y los responsables estatales son sistemáticamente cuestionados por violación a los derechos humanos (como ejemplo resulta Loxicha, en Oaxaca) y hasta matanzas (los casos más destacados son Aguas Blancas y El Charco, ambos en Guerrero; Agua Fría, Oaxaca y Acteal, Chiapas): ello determina que los espacios económicos, políticos y sociales siguen cancelados y explica la emergencia de organizaciones sociales y populares, pero también termina por definir la base primordialmente rural que hoy nutren a los grupos guerrilleros y sus zonas de operatividad .

Sin embargo, luego de las rupturas, las guerrillas fueron diezmadas por las luchas intestinas más que por intervención militar, lo que las orilló hacia la marginalidad e intrascendencia.

Estos núcleos rurales (aunque existen células urbanas) se debaten entre la supervivencia o la muerte por inanición, lo que preludia una respuesta mancomunada para continuar su tránsito por la vía de las armas, además de la falta de difusión de sus postulados (y hasta de su propia existencia) que los vuelve todavía más vulnerables.

La ausencia de un liderazgo fuerte y homogéneo aun en el propio EPR y la existencia de liderazgos locales y acotados de los otros grupos guerrilleros vuelve más difícil el actual estadio de los insurgentes, tanto eperristas como poseperristas. El lenguaje de los grupos tampoco parece escapar a este laberinto: aun cuando los mensajes no difieren fundamentalmente a los escritos de cualquier organización no clandestina, sus claves discursivas fueron consideradas como formas ya superadas en el México de este siglo pues conserva los aspectos clásicos de la guerrilla latinoamericana y trasluce su ortodoxia marxista (Los discursos zapatistas concitan mayor atención y difusión que cualquier otro grupo armado y organización social).

La guerrilla mexicana actual oscila entre el viejo estigma de la izquierda, legal o clandestina, que disputa cada espacio fragmentado del cual es origen y a la vez su resultado (y que vuelve imposible la reconstrucción del proyecto original); y el síndrome de Lucio Cabañas, por el cual se erigen en émulos de su conducta, historia y representación de los más pobres contra el gobierno, pero que no alcanzan en magnitud, relevancia ni trascendencia. La figura de Lucio resulta el vértice convocante para los grupos guerrilleros del México de hoy y su imagen debiera convertirse en el parteaguas que les demande trascender la coyuntura y confluir en un nuevo momento histórico. Por todos “los muertos de muerte inútil”, la opción por la clandestinidad obliga a buscar escribir una nueva historia que supere esta lucha fraticida (Si no, todo habrá sido en vano).


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Documentales
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EPR, retorno a las armas, México, 1996.
El EPR de cerca, México, México, 1997.
Habla el ERPI, México, 1999.

Siglas
CAI: Comando de Ajusticiamiento Insurgente
CARS: Comando Armado Revolucionario del Sur
CCI: Comando Campesino Insurgente
CCRP/CJ-28: Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres / Comando Justiciero 28 de Junio
CGNJMM: Coordinadora Guerrillera Nacional José María Morelos
CIC: Comando Insurgente de Chilpancingo
CMB: Comando México Bárbaro
CPC: Comando Popular Campesino
ECILN: Ejército Clandestino Indígena de Liberación Nacional
EDC: Ejército de Defensa de los Campesinos
EJPI: Ejército Justiciero del Pueblo Indefenso
EPR: Ejército Popular Revolucionario
ERICLN: Ejército Revolucionario Indígena Campesino de Liberación Nacional
ERIP: Ejército Revolucionario de Insurgencia Popular
ERLS: Ejército Revolucionario para la Liberación del Sur
ERPI: Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente
ERS: Ejército Revolucionario del Sureste
ESI: Ejército Socialista Insurgente
EVLN: Ejército Villista de Liberación Nacional
EVRP: Ejército Villista Revolucionario del Pueblo
EZLN: Ejército Zapatista de Liberación Nacional
FALPMG: Frente Armado para la Liberación de los Pueblos Marginados de Guerrero
FARP: Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo
GRAS: Grupo Revolucionario Armado del Sur
MM: Milicias Magonistas
MRLCB: Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos
MRRL: Movimiento Revolucionario Resplandor de la Libertad
OR-2/NBCA: Organización Revolucionaria 2 de Diciembre / Nueva Brigada Campesina de Ajusticiamiento
PDLP: Partido de los Pobres
PDPR: Partido Democrático Popular Revolucionario
PROCUP: Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo
TAGIN: Triple Alianza Guerrillera Indígena Nacional
TDR: Tendencia Democrática Revolucionaria

El autor es licenciado en Ciencia Política, jefe de Información de La Hora (Oaxaca) México. Correo electrónico: jorgelofredo@hotmail.com Quiero expresar mis reconocimientos y agradecimientos a Julio César López y a Adrián Guerin Bozzano.


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