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PO: “Se va a acabar la dictadura provincial”
POR LA HUELGA GENERAL PROVINCIAL
Por Partido Obrero
Cuando este periódico esté en la calle, los docentes de Santa Cruz se encontrarán cumpliendo una nueva huelga de 72 horas. Habrá también una nueva movilización popular, que se anuncia tan masiva como las anteriores. El pasado 15 de marzo, 10.000 personas manifestaron en Río Gallegos en respaldo a los reclamos de los docentes y otros gremios estatales en lo que fue la mayor movilización popular en la provincia en la última década. También en el interior se registraron movilizaciones de gran magnitud.
En Santa Cruz está en curso una rebelión popular. De nada le sirvieron al gobierno las apretadas y patoteadas (como la quema de autos frente al local de Adosac, el sindicato docente); tampoco las concesiones de último momento como el anuncio, un día antes de la marcha del 15 de marzo, de un aumento del 15% a la administración pública. La rebelión salarial que comenzó con los docentes se ha extendido a los distintos sectores de los trabajadores estatales. En la movilización del 15 de marzo participó, también, una parte de la población trabajadora hastiada con la camarilla, la corrupción, los salarios en negro y los aprietes.
Existe una clara tendencia a la huelga general de todos los trabajadores estatales; un reflejo de esto es la reconstitución de la Mesa de Unidad Sindical, conformada el año pasado por docentes, estatales y judiciales. Existe una amplia agitación popular contra el gobierno –las consignas más coreadas en la marcha del 15 de marzo eran las que anunciaban que “se va a acabar la dictadura provincial”.
Luego de dos grandes marchas (el 15 y el 21 de marzo), el ministro de Gobierno, Daniel Varizat, dijo que “fueron importantes pero no alcanzan para una revolución”. El ministro ha comprendido la dirección en que van los acontecimientos.
El gobernador interino, Sancho, es una nulidad. La caída de Acevedo ha dejado un gobierno precario, absolutamente dependiente del gobierno nacional. Kirchner tuvo que intervenir para mandar a los aparatos del poder provincial y de Seguridad contra los huelguistas. Pero esto tampoco ha frenado la huelga docente y los reclamos salariales en todos los gremios.
El gobierno está obligado, como lo hacen otras provincias, a ofrecer concesiones menores, con la expectativa de que esto le sirva para confundir. La oposición patronal, el ex vicegobernador Arnold y la UCR, a último momento, han hecho manifestaciones de apoyo a la huelga pero se oponen a rajatablas a una huelga general en la provincia y a echar a Sancho. Lo que hay que hacer es derrotar al gobierno ahora y llevar la huelga a la victoria. Esta experiencia deberá servir para desarrollar, de aquí en más, una perspectiva propia, abiertamente política, de los trabajadores.
La envergadura del movimiento –las marchas multitudinarias y las asambleas docentes que ya están votando la continuidad de la huelga para abril– plantean la posibilidad efectiva de derrotar al gobierno. Para ganar, es necesaria la huelga general provincial por un salario mínimo igual al que reclaman los docentes (2.350 pesos) para todos los estatales. Para impulsar la huelga y la unidad con los trabajadores petroleros, asambleas populares en todas las localidades.
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