18 de octubre de 2009
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Todo mundo saqueó a Luz y Fuerza
Por Rosalía Vergara REVISTA PROCESO MEXICO
Muchos de los vicios que mantenían a Luz y Fuerza del Centro en números rojos tuvieron origen gubernamental. Dependencias federales como la Presidencia, la propia Sener y hasta la CFE nunca cubrieron sus adeudos millonarios por el consumo de energía, y poderosas empresas privadas evadieron el pago mediante diablitos u oscuros convenios. Además, integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas señalan que mientras ellos firmaban convenios de productividad (y se disputaban la dirigencia), la empresa aplicaba políticas comerciales deficientes y condonó las deudas millonarias de gobiernos municipales y estatales.
Entre los argumentos del decreto que la Presidencia publicó el domingo 11 para liquidar Luz y Fuerza del Centro (LFC), el gobierno de Felipe Calderón no incluyó que parte de la descapitalización de la paraestatal fue provocada por los millonarios adeudos de dependencias federales, así como de grandes empresas nacionales y corporaciones trasnacionales.
Tampoco se refirió a que recientemente el director de la ahora extinta paraestatal condonó las millonarias deudas de los municipios del Estado de México, Hidalgo, Morelos y San Luis Potosí. Ni cuestionó los convenios del gobierno capitalino con la paraestatal, como el relativo a la Torre Mayor, donde se instaló un software distinto al que tenía LFC, lo que impide conocer cuánta electricidad consume.
Entre todos estos casos suman aproximadamente 6 mil 500 cuentas especiales, de las cuales sólo 40% equivalían al 75% del presupuesto total de LFC.
De acuerdo con una lista elaborada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), alrededor de 30 dependencias federales adeudan millones de pesos por consumo de energía. Asimismo, el sindicato tiene una lista de 483 empresas que se "cuelgan" directamente de los cables mediante las conexiones improvisadas conocidas como diablitos.
El martes 13, en el mitin frente a la Cámara de Diputados donde el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador manifestó su apoyo al SME, el dirigente sindical Martín Esparza denunció que la residencia oficial de Los Pinos, varios hoteles lujosos, e incluso los periódicos Reforma y Unomásuno tienen conexiones irregulares.
En entrevista con este semanario, Esparza explica que Reforma tiene una conexión triple, pero sólo se le factura una; y que a Unomásuno se le factura la energía de sus rotativas como si se tratara de energía de uso casero.
Revela también que los diarios Milenio y El Universal, lo mismo que Televisa, Televisión Azteca y algunas radiodifusoras tenían privilegios en el pago del servicio, pues se les descontaba hasta el 50% por órdenes de Jorge Gutiérrez Vera, el último director de LFC y quien fue miembro del Consejo Editorial de Economía de Reforma.
Farol de la calle
En la mencionada lista del SME se precisan cifras: la Presidencia debe 5 millones 801 mil 45 pesos. Al respecto, una nota del periódico Milenio del miércoles 14, señala que en la página web de la Tesorería constaba el pago de la Presidencia, por 1 millón 93 mil 504 pesos, realizado apenas el jueves 8, tres días antes de que Felipe Calderón decretara la desaparición de LFC. No obstante, esos datos no son públicos.
La nota periodística agrega que "al mostrarle el documento oficial, el líder sindical se limitó a reiterar que la Presidencia 'tiene adeudos', pese a que eso no se registra en el calendario de pagos".
En su documento, el SME señala que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) es la dependencia federal con el mayor adeudo: 321 millones 308 mil 108 pesos.
De igual forma, registra que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) debe 11 millones 10 mil 81 pesos; su organismo descentralizado Telecomunicaciones de México, 10 millones 165 mil 279; la Secretaría de Gobernación (Segob), 11 millones 243 mil 393; la de Trabajo y Previsión Social (STPS), 998 mil 689; la Defensa Nacional (Sedena), 3 millones 34 mil 143 pesos, y "Sedena dirección general", 11 millones 826 mil 872 pesos; mientras que el Consejo de la Judicatura Federal tiene pendiente el pago de 8 millones 163 mil 617 pesos.
Según el listado del SME, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) adeudaba a LFC 13 millones 252 mil 520 pesos; el Poder Judicial de la Federación, 7 millones 60 mil 101; la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), 4 millones 386 mil 478; la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), 2 millones 504 mil 514; y la Lotería Nacional, 2 millones 360 mil 369 pesos.
De igual forma, la Contraloría debe 3
millones 542 mil 958 pesos; la Procuraduría
General de la República (PGR), 3 millones
650 mil 502, y Liconsa, 2 millones
479 mil 325 pesos.
Los adeudos de la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público (SHCP) son más
complejos: como dependencia debe 3 millones
266 mil 57 pesos; su Coordinación
de Administración Fiscal, 9 millones 117
mil 284, y su área de Cobro Foráneo, 722
mil 987 pesos.
Lo increíble es que en el listado de
grandes deudores de LFC estén incluidas
la cabeza del sector, Secretaría de Energía
(Sener), con 517 mil 896 pesos, y la Comisión
Federal de Electricidad (CFE), con 2
millones 274 mil 98 pesos.
Otras cuentas por saldar son las de la
embajada de Estados Unidos, por 1 millón
798 mil 82; las tiendas Suburbia, por 8 millones
604 mil 442; Radio Móvil Dipsa, 15
millones 789 mil 361, y Nextel de México,
12 millones 180 mil 716 mil pesos.
Otro documento da cuenta del avance,
hasta agosto pasado, de los servicios atendidos
por los trabajadores de LFC en las
cuentas especiales que la paraestatal tenía
en liquidación. Allí se indica que muchas
empresas tuvieron problemas por colgarse
de los cables para no pagar la energía
eléctrica.
Es el caso de sucursales de Gigante,
Geo Edificaciones, Hipódromo de las Américas,
Grupo Nacional Provincial, “Banco
Bilbao Vizcaya”, Universidad Tecnológica
Fidel Velázquez, Laboratorios Médicos El
Chopo, Sears Roebuck de México, Camino
del Sol a Santa Fe, Desarrollo Inmobiliario
Santa Fe, Tiendas Soriana, Acermex,
Periodística Meridiano –que edita el periódico
AM en León, Guanajuato–, el centro
comercial Coppel y varias gasolineras.
También se colgaron de los cables la
Universidad El Pedregal, la Escuela Secundaria y Preparatoria Justo Sierra, el Hospital
de Traumatología del IMSS, Compañía
Hotelera del Ángel y sucursales de Comercial
Mexicana, Telmex, Blockbuster, Compañía
Comercial Herdez, Milano, Elektra
del Milenio, Sport City Lomas Verdes, Yale
de México, Concanmex y Sanborns.
Incurrieron en el mismo delito –según
el documento del SME– la Universidad La
Salle, la mina El Tesoyo, la pista de patinaje
de Inmobiliaria Cielo Azul, la Pista
Olímpica de Hielo, Cinemex Zaragoza, el
edificio del Fideicomiso de Fomento Minero,
Operadora Vips, el Club Deportivo
Cruz Azul, las oficinas Cosbel, Hotel Motel
Casa Blanca... y así hasta sumar 483
empresas conectadas de manera irregular.
Hoyos financieros
Este año, el último que operó, LFC reportó,
hasta marzo, 11 millones 723 mil 598
pesos por venta de energía. Recibió 3 millones
459 mil 238 pesos por las cuentas
ordinarias y 8 millones 51 mil 994 por las
especiales. Los gobiernos estatales pagaron
13 mil 132 pesos; los municipales 171 mil
641; el gobierno federal, 151 mil 713 pesos,
y el gobierno capitalino 275 mil 749.
Tan sólo el año pasado, sostener la nómina
de los trabajadores activos costó 12
mil 866 millones 427 mil 906 pesos, y las
pensiones 11 mil 824 millones 841 mil
280 pesos.
LFC distribuía energía eléctrica al Distrito
Federal, a 83 municipios del Estado de
México, a 45 de Hidalgo, a dos de Morelos
y a tres de Puebla. Los municipios debían
3 millones 965 mil 227 pesos y los gobiernos
estatales 310 mil 178. Y pese a la precariedad
financiera, entre 2008 y el presente
año el director de LFC, Jorge Gutiérrez Vera,
condonó las deudas de los ayuntamientos
mexiquenses e hidalguenses.
Entrevistado antes del decreto del domingo
11, que consumó la liquidación de
la empresa, Alejandro Muñoz –el tesorero
del SME que se disputó la dirigencia
con Martín Esparza– atribuyó esa decisión
de Gutiérrez Vera al deseo de quedar bien
con el presidenciable gobernador del Estado
de México, Enrique Peña Nieto, y a que
Hidalgo es la entidad natal del líder Martín
Esparza.
De acuerdo con el Área de Recuperación
de Pérdidas, que también dirigió Muñoz, en
ocho meses se recuperaron 9 mil millones de
pesos por concepto de cobro de adeudos. Sin
embargo, a decir de Mateo Huarte, quien trabajaba
en el área hasta que fue despedido en
mayo pasado por oponerse a la dirigencia de
Esparza, las pérdidas mayores se reportan en
las cuentas especiales.
“De estas 6 mil 500 cuentas, alrededor
de 40% equivalen a 75% de los ingresos
totales de LFC. Este grupo, en ocho meses,
realizó alrededor de 5 mil operativos y
obtuvo cerca de mil millones de pesos por
concepto de recuperación de deuda”, indica
en entrevista.
Huarte denuncia que también fomentaban
pérdidas el uso del mismo tipo de medidores
desde hace 17 años y las políticas
comerciales de LFC, como la tarifa DAC
(servicio Doméstico de Alto Consumo)
creada en 2002 por el entonces presidente
Vicente Fox para cobrarle más a quien consumiera
más de 250 kilowatts/hora al mes.
Un caso especialmente problemático
es el de la Torre Mayor porque sus constructores
instalaron equipo de medición
distinto al que utilizaba LFC, que de esa
forma no podía conocer el historial de
consumo eléctrico del edificio.
Según Huarte, el director general de
LFC, Jorge Gutiérrez Vera, se reunió con
representantes de la Sener y acordaron hacer
que se reinstalaran los equipos de medición
operados por la paraestatal. Pero,
agrega Huarte, “yo no sé si se hizo, porque
el 8 de mayo, con la ruptura política, nos
lanzaron de la oficina en Juárez 90. Desde
ese día no tenemos información de lo que
pasa en la empresa”.
La misma situación enfrentó la paraestatal
con las cementeras Apasco y Cemex,
algunas empresas vidrieras y Palmolive.
En el Hipódromo de las Américas ni
siquiera dejan entrar a los empleados que
toman la lectura de los medidores. El edificio
corporativo de Liverpool, ubicado en
Santa Fe, debía pagar 40 mil y 70 mil pesos
por consumos ilícitos en enero y febrero
de este año, pero no quiso acatar las
reglas y terminó pagando 5 y 6 millones.
Lo mismo sucedió con las instalaciones
de Honda, en Santa Fe, condominios, inmobiliarias,
restaurantes como La Mansión, la
tienda Liverpool de Polanco, e incluso con
el hotel Suites del Ángel, ubicado atrás de la
embajada de Estados Unidos y con el que
el SME tiene un convenio de descuento para
sus afiliados que vienen de los estados a
congresos, mítines y reuniones.
A estos perjuicios para LFC hay que
sumarles que aproximadamente 50% de
los usuarios tiene conexión pero no paga,
se cuelga con un diablito o manipula el
medidor. “No existe el dato exacto”, afirma
Huarte.
Rumbo a la privatización
En México la electricidad es cara, entre
otros factores porque la CFE compra 40%
de la energía a empresas extranjeras. Y
LFC no genera electricidad pero le da servicio
a las empresas, se encarga del alumbrado
público y de los usuarios domésticos.
El mayor consumidor es el Sistema
de Transporte Colectivo Metro, del Distrito
Federal.
La Auditoría Superior de la Federación
recomendó desde 2006 la liquidación
de la paraestatal por considerarla inviable.
De cualquier manera, el año pasado LFC y
el SME firmaron un convenio de productividad
que, de acuerdo con Alejandro Muñoz,
era inviable y hubiera provocado la
desaparición de la empresa en 2011. En
ese momento LFC reportaba pérdidas de
30% contra 4% de la CFE.
Con el convenio de productividad, el
Área de Recuperación de Pérdidas se dio a
la tarea de cobrar adeudos y logró rescatar
mil millones de pesos en menos de un año,
dinero que se preveía utilizar para modernizar
la paraestatal. Huarte comenta que
LFC negociaba con los deudores cuando
se trataba de empresas privadas.
Explica que la paraestatal tenía más
de 40 mil trabajadores, pero hubiese podido
operar con 22 mil y se hubiera saneado
combatiendo la corrupción. Un ejemplo
de ese mal, dice, fue el fraude por más de 1
millón de pesos cometido por Mario Garfias,
quien no obstante fue reinstalado como
representante sindical de Inspección.
En 2001 se creó el Programa de Reducción de Pérdidas (Prep 25-15), que trataba de reducirlas de 25% a 15%. Huarte
calcula que, con proyectos como ese, LFC
habría dejado de operar con números rojos
en cinco años.
Hubo otros intentos. En la cláusula décima
del convenio de reestructuración que
firmó el SME con LFC sobre su contrato
colectivo de trabajo 2008-2010, se acordó
realizar los estudios de factibilidad técnica,
jurídica y económica para gestionar
ante la SCT y la Cofetel la concesión de la
red pública de telecomunicaciones para la
prestación de servicios de transmisión de
voz, datos y video a través de una filial de
LFC creada para este fin y aprovechando
la infraestructura del organismo. El 30 de
junio pasado se inició dicha gestión.
Asimismo, en la cláusula octava estipularon
que el gobierno federal, a través
de la Sener, convocaría a la instalación de
una mesa de trabajo, en la que participaría
la Cofetel, para revisar el contrato de compraventa
de energía que celebraron la Sener
y LFC el 23 de febrero de 2000 “con la
finalidad de disminuir el precio de la energía
en bloque”.
Sin embargo, el plan se derrumbó. Desde
2007 la empresa WL Comunicaciones
firmó el convenio para conectarse a la red de
mil 100 kilómetros de fibra óptica con el fin
de ofrecer el servicio conocido como Triple
Play (televisión por cable, telefonía e internet),
dejando al SME fuera de la jugada, según
informó Esparza (Proceso 1719).
Con ese acuerdo el SME pretendía
competir directamente con Cablevisión,
empresa que brinda sus servicios mediante
la conexión eléctrica pero, a decir del líder
sindical, “se cuelga de los postes de LFC”.
Esparza señaló a este semanario que
José Antonio Prado Carranza, quien asesoró
al gobierno federal en este proceso de
liquidación de LFC, antes avaló cinco convenios
y contratos de combustible asignados
a Ivancar, la empresa del desaparecido
secretario de Gobernación, Juan Camilo
Mouriño, cuando fue gerente jurídico de
Convenios y Contratos, Consultoría y Prevención
de Pemex y uno de los principales
operadores del panista César Nava.
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