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Las comunidades campesinas e indígenas
confrontan al gobierno
Por Armando Tezucún El Socialista Centroamericano - Octubre 2009
Después de las movilizaciones
campesinas e indígenas del mes de
julio, los militantes de la sección
guatemalteca del PSOCA señalábamos
que los compañeros no debían bajar
la guardia, que debían estar alertas,
pues el gobierno burgués de Colom
sólo negocia para ganar tiempo y
engañar con falsas promesas que no
cumple.
Pues efectivamente, ante el
incumplimiento de los acuerdos
de julio, el 12 de octubre, día de la
resistencia indígena y campesina, en
el marco de la movilización global
en defensa de la Madre Tierra, miles
de campesinos de las comunidades
indígenas, en una acción coordinada,
salieron a las carreteras y calles a
enfrentar al gobierno mentiroso de
Colom. Las acciones consistieron en
bloquear el paso de vehículos en las
principales carreteras, especialmente
en la capital, donde fue interrumpido
el tráfico en las principales vías de
acceso a la ciudad.
La toma de carreteras
Desde muy temprano en la mañana,
los compañeros de las comunidades
llegaron a la capital y se tomaron los
siguientes puntos: Kilómetro 9 de la
ruta al Atlántico, zona 18; Molino de
las Flores, Cuesta de
Villa Lobos kilómetro
14 de la ruta al
Pacífico; Calzada
San Juan kilómetro
15 de la Ruta
Interamericana;
Puente El Caminero
de Mixco; Avenida
Petapa, frente a la
Universidad de San
Carlos. En este último
punto la acción fue
realizada por los
grupos de izquierda
de la Universidad.
En el interior
del país los campesinos también
realizaron movilizaciones masivas, en
Izabal, Cobán, Jalapa, Chiquimula,
Quiché, Coatepeque, Huehuetenango,
Retalhuleu, Sololá, Chimaltenango,
Suchitepéquez, Alta Verapaz y otros
puntos. Los bloqueos se mantuvieron
hasta cerca del mediodía, cuando
una delegación de los compañeros se
dirigió a las oficinas de la presidencia
buscando ser recibidos por el
presidente.
Agresión y asesinato de un
compañero
La jornada de lucha tuvo algunos
percances. El más grave fue la agresión
sufrida por los compañeros de San
Juan Sacatepéquez que bloqueaban
el Puente El Caminero en la zona 6
de Mixto. En un confuso incidente, un
transeúnte, un infiltrado según otros
(Según la edición electrónica de Prensa
Libre del día 13 su nombre es Miguel
Ángel Arévalo, de 33 años), disparó
contra el grupo, matando al joven
Gilmer Orlando Boror Zet de 16 años.
También resultaron heridos Santos
Obdulio Raxón Zet, de16 años y Celso
Esteban Castellanos Orellana, de 65,
quienes fueron llevados a un hospital.
Los tres compañeros provenían de
la aldea Lo de Ramos, de San Juan
Sacatepéquez. Hasta el momento ni
el Ministerio Público ni la policía ha
iniciado investigaciones para capturar
al culpable de esta criminal agresión.
Aunque la policía se mantuvo
a distancia de los sitios donde se
realizaron las acciones, sólo vigilando y
controlando, no faltaron las agresiones
verbales e incidentes contra los
compañeros de parte de conductores
de vehículos. El racismo y el atraso
político de las capas medias saltaron
a la vista en los insultos e improperios
recibidos por los compañeros. Esto es
un síntoma del estancamiento político
y la ausencia de las luchas en las
ciudades, en especial de la pasividad
de los trabajadores urbanos. Los
revolucionarios debemos esforzarnos
por organizar y movilizar a los sectores
oprimidos de las ciudades para
elevarlos al nivel de las comunidades
campesinas e indígenas.
Las demandas de las
comunidades
Han pasado tres meses desde
que el gobierno se comprometió a
satisfacer las demandas planteadas
en las jornadas del 13 y 14 de julio.
Sin embargo las autoridades no han
cumplido casi nada, revelando su
falta de voluntad y en última instancia
su toma de posición al lado de los
terratenientes y de las empresas que
dañan los territorios.
Por ello las exigencias de las
comunidades son básicamente las
mismas: Reforma agraria integral;
cancelar licencias otorgadas a
empresas nacionales y extranjeras
para la explotación minera; Retirar
al menos 11 compañías nacionales
y extranjeras que dañan el medio
ambiente (Cementos Progreso S.A.,
Proyecto Marlin de la Empresa
Montana, Empresa Maya Níquel
S.A., Compañía Guatemalteca de
Níquel, empresa italiana ENEL,
Minas de Guatemala S.A., empresa
Solel Boneh, Proyecto minero Cerro
Blanco, empresa Gold Corp, entre
otras); cese de la represión contra
líderes y comunidades indígenas;
el esclarecimiento y castigo a los
responsables de los asesinatos de
líderes comunitarios; la liberación los
compañeros detenidos en San Juan
Sacatepéquez y Livingston Izabal (en
especial el compañero Ramiro Choc);
el retiro de las fuerzas combinadas
del ejército y la policía de San Juan
Sacatepéquez; que la Comisión
Internacional Contra la Impunidad
en Guatemala (CICIG) investigue los
grupos paramilitares y policías privadas
de empresas que han participado en
desalojos violentos.
Después que los bloqueos
fueron levantados al mediodía,
los compañeros campesinos se
dirigieron a la Casa Presidencial para
reclamar conversaciones. Luego que
transcurrieron largas horas de diálogo
y una breve huelga de hambre, los
representantes del gobierno acordaron
con la comisión de compañeros otra
reunión el jueves 15. Este encuentro
se llevó a cabo en la sede del Fondo
Nacional de Tierras, y duró alrededor
de seis horas. El presidente Colom
estuvo presente en las primeras
dos horas y luego se retiró y dejó a
sus delegados negociando con los
compañeros.
Escasos resultados y nuevas
promesas en el diálogo del 15
En esta reunión quedó clara la
posición de Colom y su gobierno de
defender los intereses de las empresas
mineras que están deteriorando el
medio ambiente de las comunidades.
Los puntos centrales fueron evadidos.
El presidente accedió a retirar el
destacamento militar que protege a
la compañía cementera en San Juan
Sacatepéquez, pero no retirará a los
soldados del municipio. Solicitará a
la CICIG que investigue la presencia
de grupos armados ilegales en
las comunidades y ordenará una
investigación de los sucesos de El Estor
en que resultó asesinado el maestro
Adolfo Ich Chamán. Prometió entregar
a las comunidades los resultados de
estudios de impacto ambiental de la
cementera y una visita de campo en la
primera quincena de noviembre.
Pero sobre la demanda de retiro de
las once empresas que perjudican a las
comunidades fue claro en sostener que
eso afectaría la “inversión productiva”
y la “generación de empleo”,
situándose del lado de las voraces
compañías mineras. Sobre la exigencia
de libertad para Ramiro Choc y los
compañeros detenidos de San Juan
Sacatepéquez remitió a la delegación
de compañeros al organismo judicial y
prometió una reunión con el Ministerio
de Gobernación el 21 de octubre. En
cuanto la demanda de reforma agraria
integral. Colom sólo expreso su
compromiso con la inoperante Política
de Desarrollo Rural y la ley que le
corresponde. El diálogo terminó con el
compromiso de una nueva reunión el
10 de noviembre
Preparémonos para
nuevas luchas
Está más que
demostrado que el
gobierno de Álvaro
Colom y la UNE sólo han
estado dando largas
a la solución de las
necesidades urgentes
de las comunidades
campesinas indígenas,
y han estado haciendo
promesas falsas con tal
de calmar la indignación
de los compañeros
cuando realizan
acciones directas por sus reclamos.
Ante la negativa de la autoridades de
solucionar las principales exigencias
del movimiento hay que preparar
nuevas luchas.
El ánimo y la combatividad de
las comunidades campesinas están
en un punto óptimo. Las acciones
del 12 refuerzan nuestro punto de
vista de que en la coyuntura actual
la vanguardia de la lucha contra el
capitalismo en Guatemala la llevan
las estas comunidades, que se
están enfrentando a la voracidad de
empresas nacionales y extranjeras
que arruinan el medio ambiente y
afectan sus territorios. Además los
campesinos indígenas están sufriendo
el despojo de sus tierras a manos
de los terratenientes nacionales y
extranjeros que están cultivando palma
africana y caña para la producción de
biocombustibles, dejando un desierto
verde donde no hay producción de
alimentos.
Es urgente que a esta lucha
campesina contra las empresas
capitalistas se unan los trabajadores
asalariados del campo y los explotados
de las ciudades. Las demandas
campesinas se enfilan a fortalecer
la pequeña producción agraria,
reclamando tierra, financiamiento y
acceso al mercado para garantizar
una vida próspera al campesinado.
Es la voracidad capitalista la que
está impidiendo la prosperidad en
el campo. Pero para reforzar el
carácter anticapitalista de esta lucha,
los trabajadores asalariados de las
ciudades y el campo deben levantar
sus propias demandas y luchas y
unirse en un solo frente con los
compañeros campesinos.
Ya hemos dado un primer paso
importante en la Universidad de San
Carlos, con el acuerdo unidad en
acción entre los grupos de izquierda,
quienes efectuaron el bloqueo de la
Avenida Petapa. La solidaridad de
los universitarios revolucionarios con
la lucha campesina debe hacerse
extensiva al todo el estudiantado
sancarlista y constituirse un punto de
partida para organizar y movilizar a los
oprimidos de las ciudades.
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