Aquella Hebe, esta Hebe. Aquella Guerrilla, Este Gobierno
Fecha Wednesday, 22 March a las 08:53:04
Tema Nacionales


De la lucha a la defensa del gobierno
Por Gina Álvarez

Combatió valientemente a la dictadura militar. Marchó cuando otros se escondían. Bajo el imperio de las botas del Proceso, Hebe desafiaba su impunidad y exigía la aparición con vida de los desaparecidos.

Llegó la “democracia” y Hebe no bajó las banderas.

Todo lo contrario. Se opuso a las leyes del perdón de los genocidas de Alfonsín, enfrentó la complicidad con los militares y los indultos a los asesinos de Menem, marchó con el pueblo para voltear al corrupto De La Rua, se puso del lado de los piqueteros asesinados por el gobierno de Duhalde y exigió investigación y castigo de cada crimen, de cada abuso del poder.

El pueblo supo reconocer esta lucha y, a pesar de ciertas excentricidades ideológicas de Hebe (como por ejemplo la reivindicación de la ideología y métodos de la guerrilla de los 70s), la saludaba con calor en cada marcha con el “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza!"

El giro hacia el gobierno

Este año, sin embargo, Hebe dijo que sería la última “Marcha de la Resistencia”. Que no hacían falta porque en la Casa de Gobierno había un Presidente que defendía los derechos humanos, un amigo, que era parte de un fenómeno nuevo, progresivo que ella llamó de “marcha al socialismo” en Latinoamérica: Kirchner, Lula, Morales y hasta Tabaré Vázquez …

Los que nombró no son, en su mayoría, más que los representantes de las clases dominantes, sin un ápice de socialistas.

Lula en Brasil ataca los derechos de los trabajadores estatales y sigue el modelo económico de sus antecesores en la Presidencia y Tabaré Vázquez combate las luchas de los trabajadores y reniega de sus promesas electorales (Ej. : las papeleras), Kirchner no es sino el representante en el gobierno de la clase dominante.

Ninguno de ellos ha propuesto, ni siquiera una versión moderada de socialismo. Cristina K. se pasa el día proclamando su adhesión -- y la de su esposo -- a lo que llama “modelo de acumulación capitalista” que lo presenta como el fin último de su gobierno.

Hebe quedó así atrapada en su apoyo al gobierno. Su decisión de cancelar las “Marchas de la Resistencia” y su interpretación ligera del gobierno de Kirchner, aparentemente divorciada de sus anteriores reivindicaciones de la guerrilla, la dejó sin política frente a las acciones de un gobierno burgués con el que se había comprometido públicamente cuando este ataca las protestas obreras y populares.

La posición de Hebe no era nueva. Desde la asunción de Kirchner, la dirigente había expresado su apoyo. Lo que fue cualitativo fué que decidiera levantar las marchas que representaban una ocasión, todos los años, para pronunciarse contra las violaciones de los derechos de los trabajadores de los diversos gobiernos de turno.

Guerrilla en el llano, funcionarios en el gobierno

En realidad, el absurdo de clasificar a Kirchner como parte de un supuesto movimiento por el socialismo continental esta íntimamente relacionado con la reivindicación que hace Hebe de la guerrilla de los 70s y sus postulados ideológicos.

El Presidente Néstor Kirchner concurre con ella en el análisis. La guerrilla de los 70s, particularmente sus dos expresiones más importantes, el ERP y Montoneros, eran organizaciones pro-burguesas que sostenían una alianza de clases con el objetivo de avanzar en proyectos políticos.

El ERP fué hecho pedazos por la represión mientras llamaba a una alianza con la burguesía nacional para salvar el país y gobernarlo como opción frente a la dictadura que se venía. Santucho nunca comprendió que gran parte de esa “burguesía nacional” estaba implicada en el golpe o guardaba un silencio cómplice.

Montoneros, ni qué hablar. Desde su nacimiento se proclamó como una tendencia de un movimiento burgués e incluso después que Perón los echara de la Plaza de Mayo por “estúpidos imberbes” en 1974, siguieron reivindicando sus ideas capitalistas y continuaron supeditados a una alianza con burgueses, esta vez críticos o desplazados del peronismo.

Lo que planteaban los Montoneros era perfectamente compatible con un estado burgués – nada mucho más radical que lo que plantea Kirchner en la actualidad y los del ERP se acomodaban ideológicamente a una alianza o apoyo a posible gobiernos burgueses “progresistas.”

Cuando cayó la dictadura militar, la mayoría de los militantes del ERP que sobrevivieron no se volcaron a formar estructuras socialistas revolucionarias. Se metieron en el Partido Intransigente, el partido burgués de Oscar Alende. Cuando este murió y el PI prácticamente desapareció por su capitulaciones frente al gobierno de Alfonsín, los ex ERP deambularon a la deriva hasta que, algunos, desembarcaron recientemente en el proyecto Kirchnerista.

ERP y Montoneros no fueron la razón del golpe

Ni el ERP ni Montoneros fueron la razón fundamental del golpe de estado de 1976. Ambos habían sido derrotados militar y políticamente – Montoneros a partir de 1974 cuando fueron echados por Perón y el ERP en Diciembre de 1975, cuando lanzó su último y desesperado golpe de mano en Monte Chingolo, contra el Batallón Viejobueno. Allí murieron la mayoría de sus ya escasos cuadros.

En 1975, una huelga general espontánea liquidó al Ministro de economía de Isabel Perón, Rodrigo, y obligo a López Rega a abandonar el país. La burocracia sindical, rodeada la CGT de Azopardo por masas de obreros indignados por el alza brutal de la inflación (200% en pocos días) fueron obligados a declarar la huelga general. Esto se conoce históricamente como “El Rodrigazo.”

Inmediatamente después, las “coordinadoras” sindicales regionales que ya existían hacia más de una año, dirigidas por la izquierda , no el peronismo, crecieron vertiginosamente. La izquierda comenzó a ganar numerosos cuerpos de delegados, comisiones internas e incluso regionales de sindicatos de primer orden. Por primera vez en la historia de los últimos 50 años, la izquierda dirigía a la vanguardia del movimiento obrero y hacia pie en los sectores clave del movimiento obrero.

Este proceso tampoco era nuevo, ya que había comenzado en el Cordobazo (1969), con las direcciones del SITRAC-SITRAM y dirigentes no peronistas como Agustín Tosco, Jaime, Piccinini y tantos otros.

El gobierno reaccionario de Isabel Perón, con su Triple A asesina y su nefasta burocracia sindical eran impotentes ante el avance de un nuevo movimiento obrero combativo. Sectores importantes de la burguesía, incluyendo políticos de primera línea de la UCR y el Justicialismo y la gran mayoría de la prensa “seria” plantearon que había llegado la hora de deshacerse de Isabel Perón y restablecer el “orden” que esta no había podido garantizar.

La guerrilla y la administración Kirchner

La administración Kirchner esta poblada de personajes que provienen de esos orígenes guerrilleros populistas o de sus otrora organizaciones de superficie. Ministros, secretarios de estado, intendentes, diputados del Kirchnerismo que tienen su origen en Montoneros, tamizados aquí o allá por funcionarios que provienen del viejo y aniquilado ERP, o de su esfera de influencia como la Ministra Miceli.

Estos caracteres están hoy haciendo desde el gobierno, lo que proclamaban entonces desde el llano y que querían imponer a través de métodos terroristas de clase media desesperada en los 70s, ahora reemplazados por la maquinaria del estado burgués, su policía, su Gendarmería, sus entuertos legislativos, su burocracia.

Desde 1982, estos individuos y grupos, como Kirchner y sus seguidores, volvieron a activarse en el peronismo al que se aferraron con desesperación. Allí colaboraron en la primera campaña electoral ya en “democracia” dirigida por lo peor del “movimiento” – recuerdan el “Conmigo o Sinmigo” o el acto con el ataúd en la 9 de Julio -- para luego – algunos vehementemente, otros mas silenciosos – suscribieron el ascenso y desarrollo del Menemato privatizador, reaccionario y cómplice de los militares asesinos del Proceso. Kirchner se mostró siempre sonriente junto a Menem durante sus dos presidencias.

Este apoyo político de Hebe a un gobierno de estos orígenes y propuestas podría ser una excentricidad más, un romanticismo vacío de todo análisis serio de la realidad, dictado a su oído por su colaborador mas estrecho, Sergio Shocklender. El mismo que le sugirió a Hebe llamar “judío” a Verbitsky como adjetivo político, atacar a Joan Manuel Serrat por oponerse al terrorismo o festejar la voladura de las torres gemelas, asuntos todos poco románticos.

En Kirchner, sin embargo, su gobierno no es sino la culminación de sus propuestas originales de “acumulación capitalista” que vienen de los 70s, matizadas hoy día con mucho de realpolitiks. Tal vez Kirchner, en la soledad de la intimidad con Cristina y sus allegados mas íntimos, se sienta el heredero de Perón, ese que los Montoneros no pudieron tener en los 70s, a la muerte del líder.

Como quedar definitivamente pegada

Cuando el gobierno desató la represión en Las Heras, Hebe primero guardó silencio. Luego se entrevistó con funcionarios del gobierno y, a su pedido, se ofreció para mediar en el conflicto cuando ya Las Heras estaba bajo un virtual estado de sitio. Viajó a Las Heras y ofreció a los perseguidos… una reunión con funcionarios del gobierno.

Ni lerda ni perezosa, Hebe también desliza en sus entrevistas a la prensa que “el gobierno tardo en reconocer lo que paso, pero Kirchner lo denuncio, demostró valentía” tratando de ayudar con ello a lavar la cara de un gobierno – que a pesar de las declaraciones de ahora, después del escándalo provocado por el cura de Las Heras ante la represión y las torturas – fue el que envió la Gendarmería y la SIDE a Las Heras.

Hebe no se queda allí, y cubrió la movida de Kirchner de echar al gobernador Acevedo, utilizándolo como chivo expiatorio por lo ocurrido y, de paso, cobrándose una deuda anterior cuando el gobernador que el puso se negó a entregarle el control del dinero de la Provincia repatriado y a darle aumentos a los estatales, un acuerdo que había hecho Kirchner con los dirigentes sindicales sin consultar con Acevedo.

Hebe insinuó que Acevedo era el responsable de todo. De la responsabilidad de Acevedo no hay duda (un hombre con pasado en los servicios de inteligencia) y tiene poco interés para la izquierda ya que Acevedo siempre estuvo (incluso cuando fue vice del entonces gobernador Kirchner) en contra de los trabajadores y el pueblo. Pero lo que cuenta es el matiz de llamar “valiente” a Kirchner y sugerir culpabilidad solo a Acevedo. Hebe nombraba al chivo expiatorio mientras Kirchner y Aníbal Fernández declaraban su “sorpresa” por la renuncia del gobernador que acababan de echar.

Esta Hebe, la de hoy, no es la Hebe de entonces. Los ex guerrilleros, ahora en el gobierno, son leones herbívoros que ejecutan una política similar a la que proclamaban en los 70s. La historia ha dado uno de esos vuelcos donde todo se convierte en su opuesto. Estamos hablando de Hebe, no de Kirchner o la guerrilla ahora transformada en parte de la burocracia estatal.

Seguimos respetando el pasado de lucha de Hebe y solo criticamos que sus excentricidades políticas se hayan convertido hoy en el norte de su política. La conciliación con el gobierno, cualquier gobierno burgués, es lo contrario al método de la defensa de los derechos humanos.

Mientras haya una sociedad de clases y los que todo lo poseen opriman a los demás, los derechos humanos seguirán siendo violados y abandonar esa lucha es una capitulación. Algo que estamos seguros, Hebe saldrá a negar porque no lo entiende.




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